martes, 7 de enero de 2014

Primeras Navidades en Vancouver

Al final no hubo Navidades blancas ni nada que se le pareciese. La semana más fría fue la de mi vuelta a Canadá y tan solo hubo dos días de nieve, que dio para hacer algunas fotos y poco más. De hecho, los amantes del esquí se quejan de que no hay nieve suficiente en las estaciones cercanas.

Las Navidades pasaron sin pena ni gloria. Y creedme que mucho mejor así. Nunca fui gran amante de estas fiestas pero estando lejos de los tuyos, mejor que pase desapercibida. Nada de decoración navideña en la casa, poca en las calles y bastante cutre, y una versión navideña bastante diferente.

Días previos a la Navidad, Vancouver se llenó de nieve


Lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de fiestas que organizan. No es que aquí las fiestas sean muy locas, pero mis compañeros de piso tenían una fiesta un día y al otro también. Parece que se sincronizan las agendas de forma que cada día organiza la fiesta una persona diferente. A mí, con mi incipiente vida social me llegó con cuatro y la del trabajo, así que tampoco me quejo.

Pero vayamos por partes. Definamos primero el concepto de fiesta. Cuando te invitan a una fiesta ya te dicen literalmente “let free to bring…” (siéntete libre de traer…), una forma muy fina de pedir colaboración. Y no me refiero a las típicas botellas de vino de rigor. Por ejemplo, la noche del día de Navidad la fiesta fue en mi casa, con los amigos de mis roommates, y el pavo, la comida principal, lo trajeron unos invitados. Otros, ensalada. Otros, unas gambas rebozadas. Mis roommates hicieron un puré de patatas… Y yo unos “navideños” melocotones rellenos (los que me conocen, saben de qué hablo) que curiosamente la gente comió con las manos… Y con las bebidas, lo mismo. Si bebes alcohol, te llevas una botella de vino o lo que quieras beber. Aquí fácilmente se beben con la cena un gin tonic  o el cóctel de turno.

Casa de West End con decoración navideña


Siempre hay que preguntar si hay que llevar algo, y en respuesta negativa, llevar igual al menos una botella de vino. Sí, por supuesto. Repartiendo gastos es mucho más fácil organizar una fiesta para 15 o 20 en un apartamento. ¡Esto me lo apunto para la vuelta a España!

La cena de Noche Buena no tuvo nada que ver con la típica cena de familia de España. Fue una cena de picoteo de pie como otra cualquiera, que a mí me sirvió para conocer a un montón de gente. Lo más divertido el momento Secret Santa, que aunque a simple vista parecía el típico amigo invisible, esta versión no la conocía. Cada persona tiene un número al azar y por orden van eligiendo el regalo que prefieren de los que hay al lado del árbol de Navidad (cada persona llevó uno previamente) y lo abre delante de todo el mundo. Pero los siguientes tienen la opción de abrir otro regalo o robar alguno de los que ya están abiertos. A mi me tocó una botella de vodka con raspberries y me la robaron. Luego una botella de whisky. Y también me la robaron. Y finalmente unas botellas de agua con gas (Perrier, eso sí), otras de sirope, para mezclar con el agua, y unas chocolatinas… Esto nadie me lo robó…

Regalos con bolsas engañosas para el Secret Santa


El fin de año fue fiesta sin cena. Es decir, que había que ir cenado. Y empezó a las 8. Nada de uvas para empezar el año nuevo. Eso sí. Fue cambiar el año y todo el mundo se empezó a dar besos como locos. Y yo sorprendido, porque aquí no son nada besucones.

Menos mal que yo me tomé las uvas vía Skype con la familia en horario español  y que he recibido un montón de mensajes de amigos para celebrar el año nuevo. La verdad es que ha sido como celebrarlo dos veces…

Y para rematar, unos vecinos me ofrecieron continuar en un after, porque en las otras fiestas a las 12 ya todo el mundo se iba para casa. Era Nuevo Año y la una de la mañana, pero ya le llamaban after. Uhhhh! Curiosamente al llegar me dicen que como es after no permiten la venta de alcohol, así que ya os imagináis la de gente “sana” que había bebiendo  aguas minerales y tomándose “vitaminas” en el baño. En fin, curiosidades canadienses. O lo que se consigue prohibiendo las cosas. Yo me di al Redbull.

Preparado para conectar con España y tomar las uvas


Y ahí se acabaron las Navidades, porque aquí de Reyes nada. Lo bueno, que pasaron en un santiamén, que conseguí  introducirme en el circuito de fiestas gracias a mis compañeros de piso y que he comenzado el año con buen pie. De hecho, hoy he comenzado un nuevo trabajo. No, no he cambiado. He ampliado y diversificado. Ahora tengo dos trabajos de media jornada y tres clases de español a la semana… Si voy a tener que empezar a enviar remesas… (es broma, pero por lo menos, creo que me dará para vivir desahogadamente sin tirar de los ahorros).

Ah! Y que definitivamente siento que he mejorado mucho con el inglés. Puedo pasar horas hablando en inglés sin problemas, puedo ver películas en inglés y enterarme bastante bien y puedo seguir las conversaciones de grupo…


¡Que sí, que 2014 va a ser un gran año!

martes, 31 de diciembre de 2013

Los otros (españoles)

Cuando las propias empresas recurren al tema de la emigración en sus anuncios de Navidad es que algo muy fuerte está pasando. No hay estadísticas que valgan, porque en ningún sitio se refleja la magnitud de este fenómeno que se está dando en España en este momento. La gente se va. Aunque la mayoría con la esperanza de volver pronto, otros no lo harán.

Vancouver es una ciudad internacional. No muy grande, pero en la que puedes conocer  personas de sitios que casi no sabías ni que existían, y si lo sabías, pensabas que estaba tan lejos y tan aislado, que sus habitantes tendrían cuernos y rabo. Sin ir más lejos, un amigo mío vive con una pareja de mongoles. Yo con un malayo. Y no es raro que en algún momento dado acabes tomando un café o una cerveza con un iraní o un saudita. Sí. Aquí beben alcohol. Te das cuenta de que por muy lejos que estén estos países, por muy distantes que sean sus culturas, al final todos tienen una historia detrás parecida a la nuestra.

En Vancouver cada vez es más menos raro escuchar acento español
Los españoles éramos muy exóticos en Vancouver hasta hace poco, pero desde hace unos dos años para aquí la comunidad de españoles ha crecido considerablemente y de vez en cuando uno puede escuchar por la calle español con acento castizo. Tanto es así, que nos hemos convertido en uno de los objetivos  más importantes de las escuelas de inglés.

Pero cuando en mi empresa discutimos sobre los temas de interés de las personas que salen al extranjero para estudiar inglés yo siempre digo lo mismo. Los españoles lo que buscamos es trabajo. Es algo que nos diferencia del resto de los estudiantes. Nosotros no salimos del país de vacaciones. No nos vamos buscando experiencias que nos hagan salir de la monotonía. Los españoles buscamos las oportunidades que el país en el que vivimos y el momento en el que estamos nos han quitado.

Al poco de llegar a Vancouver conocí a un arquitecto que se había venido a Vancouver con su mujer, también arquitecta, y con su niña pequeña. “¿Y a ti cómo te va?”, me preguntó en un tono triste. “Yo acabo de llegar”, le respondí, mucho más ilusionado. “¡Ah! ¡Pues mucha suerte!”. Afortunadamente trabajaban en un estudio de arquitectura, y seguramente como cualquier otro arquitecto, pero cobrando mucho menos que un canadiense. Nos conocimos en el portal de un edificio donde vivía otro español, que se volvía a España y se deshacía de las últimas cosas. Solidaridad española. La única que he visto aquí. Españoles que se van y que regalan sus pertenencias a otros compatriotas o las venden a bajo precio.

La motivación de los españoles a salir se centra en la búsqueda de trabajo
En una pizzería del que ahora es mi barrio, al poco de llegar, entré a pedir un trozo de pizza, con mi inglés dubitativo y señalando con el dedo. “¿Eres español?”, me preguntó con una sonrisa. Mi acento me delataba. “Sí, acabo de llegar”, le dije. Y no tardó en escucharme tres frases más para exclamar “¡Y gallego!”. Al otro lado de la barra estaba una coruñesa de poco más de 20 años, que atendía en un perfecto inglés a todos los clientes del local y con una sonrisa que daba vida a toda la pizzería. Detrás de esa sonrisa, muchas experiencias y ya mucho callo con tan pocos años. Venía de un ciudad del interior de Canadá, donde estuvo trabajando, pero donde le estafaron y no le llegaron a pagar.

Los españoles buscamos trabajo y por eso la mayoría de los extranjeros que vienen aquí con un Study and Work Program  son españoles. Es la opción más sencilla para los que no tienen la Working Holiday Visa.  Haces un curso de inglés de 3 o 6 meses y después puedes trabajar otros 3 o 6 meses. En un principio es para trabajar una vez que terminas el curso, pero como te suelen dar el Work Permit desde bastante antes, muchos se lanzan al mundo laboral en cuanto pueden, y realizan sesiones maratonianas. Seis horas de escuela (porque es obligatoria si no quieres perder el visado) y otras 6 trabajando de friegaplatos, recoge-vasos y, los más afortunados y con mejor nivel de inglés, de camareros. Doce horas diarias sin parar, comiendo en 5 minutos y echando una cabezadita cuando se puede, porque cuando toca día libre a ver a quien no le tientan unas cervecitas…


La mayoría de los emigrantes son recién licenciados sin experiencia laboral
Y  una de las preguntas estrella cuando te encuentras con un paisano es ¿y tú qué vas a hacer cuando se te acabe la visa? Los hay que vienen con todo planificado y estudiado. Que elijen vivir en una provincia canadiense determinada porque es más fácil conseguir la residencia permanente, el sueño de todo emigrante. Los hay que se van haciendo un hueco en el mercado laboral y van escalando poco a poco, hasta que llegan a un empresario dispuesto a esponsorizarlos para solicitar un visado de trabajo, haciéndose cargo el trabajador de todos los gastos, por supuesto (en torno a unos 3.000$).

Algunos están más ilusionados que otros. Unos piensan en quedarse aquí para siempre, y otros no ven el momento de regresar, o lo peor, no están bien aquí, pero tampoco saben muy bien qué hacer de sus vidas. ¿Adónde ir después?

También los hay que por la el choque cultural y la dificultad del idioma se acaban aislando y llegan a rozar la depresión.

Sí, claro que algunos se vienen con la tarjeta de crédito de papá y viven a todo trapo, pero no es lo más habitual, os lo aseguro.

Un día un canadiense me dijo que era afortunado por ser español. A mí me dieron ganas de partirle la cara. Mientras un licenciado canadiense tiene un sueldo más que decente y una carrera llena de oportunidades, los españoles tienen que huir de su país y alejarse de su gente para conseguir trabajos mal pagados o aquellos que no quieren los de aquí. “Lo mismo que sucedía en España con los inmigrantes”, me dijeron alguna vez. Pues, seguramente.

Algo común es ese afán por seguir adelante y buscar nuevas oportunidades

A todos esos jóvenes y no tan jóvenes que han dado el paso de buscar nuevas oportunidades fuera de su país. ¡Bravo! A esos que han decidido actuar, en vez de quedarse perdiendo el tiempo en casa de sus padres ¡Bravo! A esos que prefieren luchar por conseguir las cosas, aunque sea a veces malviviendo, en vez de renunciar a sus sueños por el conformismo ¡Bravo!

Lo que se está viviendo en España no es una fuga de cerebros. Supongo que los inteligentes son los que consiguen un trabajo dentro. Pero los que se marchan sí que son los que hacen cosas. Los que mueven un país. Los que luchan por sus sueños. Los que fracasan y los que los consiguen. Los que tienen sangre. En definitiva, los que viven.

 ¡A todos ellos un muy feliz año 2014! ¡Que todos vuestros objetivos se os hagan realidad! O al menos, que os acerquéis a ellos. Sean cuales fueren, ¡Mucha suerte!

domingo, 22 de diciembre de 2013

El tabú de los pies (en España)

Cuando te vas a vivir fuera no solo aprendes cosas del país al que te vas, sino que también te planteas el  porqué de algunas cosas que nosotros hacemos de una u otra manera. Damos por sentado que lo que nosotros hacemos es lo correcto, pero cuando chocas con otras culturas e intentas explicar por qué para ti es mejor hacer algo de otra forma, te quedas sin palabras. Supongo que nuestras tradiciones son muy sabias y tras años de forjarse ciertas costumbres alguna explicación habrá, y nosotros confiamos ciegamente en ello.

Por eso hoy quiero hablaros de nuestra fobia a los pies, esa timidez por sacarnos los zapatos y a quedarnos con calcetines. Parece que nos da vergüenza, no nos sentimos a gusto y consideramos de muy mala educación estar descalzos en lugares públicos o con personas con las que no tenemos suficiente confianza.

¿Por qué en España nos da vergüenza descalzarnos en público?

En Canadá esta norma social se la pasan por el forro.  Al contario, lo impolite sería más bien lo contrario. Entrar en casa ajena significa directamente descalzarse nada más cruzar la puerta y hacer vida en calcetines. Tanto si es una visita íntima, como una fiesta multitudinaria. Todo el mundo descalzo, bebiendo sus cervezas o copas de vino y bailando  (bueno, bailando poco), más bien conversando con gente que acabas de conocer. Y si no lo haces, alguien rápidamente te llamará la tención. No se cortarán, te lo aseguro.

Sorprendido me quedé en mis primeras clases, cuando vi que el profesor sin ningún tipo de pudor se sacaba sus zapatos y se disponía a dar la clase descalzo, al igual que muchos otros estudiantes que desenfundaban sus pies sin ningún tipo de culpabilidad. Eso sí, las clases están todas forradas de moqueta.

Incluso en el trabajo, no es raro que la gente se desprenda de las botas y deje respirar sus pies a la interperie. Y os diré que es muy gratificante dejar respirar tus pies después de tenerlos enfundados en botas de goma ideales para los días de mucha lluvia y de nieve.

No te olvides de quitar los zapatos nada más entrar en una casa canadiense

Y si en España lo habitual es dar las clases de pilates en calcetines, aquí también van un paso más y todo el mundo se los quita. Y no será porque aquí haga más calor. Pero no, no penséis mal, en la piscina siguen la tradición española y conservan el bañador… :P

Lo más exagerado que he visto ha sido lo de unos chicos que ya dejaban directamente su calzado fuera del apartamento, tirado en el descanso del portal, al alcance de todo el mundo…

Y esta costumbre no es exclusiva de Canadá. En casa de mis amigos de Londres entrar con calzado en casa también está prohibido. En Bruselas un amigo amablemente me preguntó por mi número de pie y al momento me trajo unas zapatillas con ese número. Y creo que en todos los países del norte de Europa es de lo más común. Y sin embargo en España, a ver como le decimos a los colegas, “oye, te importaría quitarte los zapatos?”. ¡Que va! sufrimos en silencio viendo como se estropea la alfombra de la sala. :P

Estampa habitual en la entrada de una casa canadiense
¿Qué nos pasa a los españoles con los pies? ¿Qué tipo de trauma tenemos que nos cuesta tanto enseñarlos? Supongo que este pudor viene de lejos, de cuando el día que tocaba baño era el domingo. Y, claro, el olor que se desprendía al quitar los zapatos no era de lo más agradable. Y de ahí mantenerlos bien encerrados. Vamos, es lo único que se me ocurre.

Pero ahora que presumimos de nuestra higiene diaria, ¿por qué no nos quitamos los zapatos al llegar a cualquier casa? Desde luego, los pisos se ensucian y se estropean mucho menos. En mi reciente visita a España, ya con mentalidad medio canadiense, se me hacía raro entrar en  las casas de mis amigos con botas.


Al final, es todo cuestión de costumbre y de llevar unos bonitos calcetines… Ya que aquí en las fiestas, ligues o no, se enseñan… :P

domingo, 8 de diciembre de 2013

Volver and come back

Quizás un domingo a las 6 de la mañana no es el mejor momento para escribir un nuevo post, pero son cosas del jet lag. Y tanto tiempo sin escribir pues lo merecía.

Volví. Sí. Me cogí de nuevo un avión a Londres y otro a A Coruña. Y después de casi 50 horas de viaje (con visita incluida a amigo en Londres), timbré a las 10 de la noche en casa de mi familia sin que ellos supieran nada. Sí. Sorpresa, sorpresa. Porque las cosas que vienen de repente no deben ser siempre malas. Y por ese momento de saltos y alegría ya mereció la pena un viaje tan largo. Imaginaros que de repente llega a casa alguien que pensáis que estaba a 8.000 kms. de distancia…

Yo soy demasiado vago para grabarlo y editarlo (y viajar solo tampoco ayuda), así que aquí os  dejo el vídeo  de donde surgió la idea y que refleja bastante bien lo vivido:



¿Por qué volver? Pues fue como cuando todo el universo se conjura para que algo sea así. Y es que todo indicaba que era el momento. El término de una etapa (la escuela) y el comienzo de otra. Una boda de alguien cercano. La posibilidad que me ofrecieron en el curro de trabajar desde España.  Y la necesidad de volver en un año a pesar de tener visado para más tiempo, para no perder el paro, que tuve que suspender al salir del país (vuelves; lo activas y antes de marcharte lo vuelves a suspender y ya tienes de nuevo otro año de plazo para reanudarlo). Y básicamente, porque lo necesitaba. Estaba saturado. Me sentía bloqueado y estancado. Y necesitaba cargarme de energías para volver con más fuerza y aprovechar al máximo esta nueva etapa fuera de la escuela y centrada en el trabajo.

Air Transat una vez más una muy buena opción para volar

Volver  a tu vida después de bastante tiempo  fuera es una sensación que nunca había vivido. Seis meses no parecen tanto, pero la vida continúa para todo el mundo. Extraña y agridulce sensación la de ver tu vida sin ti. Sobrinos más altos y más mayores, amigos con niños que antes no tenían, amigas más embarazadas que nunca, amigos con nuevos amigos, ex con nuevas vidas y mi antigua casa con sus nuevos inquilinos. Aunque, como me ha comentado un compañero de trabajo a la vuelta, “seguramente quien más ha cambiado seas tú, pero no te has dado cuenta”. En cualquier caso, muy contento de haber compartido cervezas y cafés con quien he podido, y esperando hacerlo pronto con los que no ha podido ser en esta ocasión. Ah! Y habiendo recuperado un poco de peso!
 Lo que no ha cambiado nada es la situación de España. Y esto va para los que no estáis allí. Las mismas noticias de miseria, corrupción y depresión. Calles con negocios cerrados por todas partes. Y uno se da cuenta de que la ciudad en la que habías vivido ni tiene los edificios tan altos, ni es tan limpia, ni tan bonita y ni siquiera la fiesta (que aquí sí que debería ganar por goleada) es tan divertida y excitante como recordabas. Y es que la España de hoy poco tiene que ver con la de hace 10 años.

Llegar a Vancouver y que te reciban en chino no tiene precio...
Y sin embargo mi mundo en Vancouver sigue tal cual lo había dejado. Recibimiento gélido, como cabría esperar de este país. En mis dos primeros días en la ciudad la temperatura máxima no alcanzó los 0ºC. Por lo visto no es lo habitual, pero así ha sido el recibimiento. Y en lo personal, pues igual. Lo de la temperatura ya debió de ser un presagio. Encuentros previstos cancelados y una desorientación total en lo que a las relaciones personales se refiere. Pero, bueno, yo a lo mío. En la búsqueda de un nuevo trabajo que complete o mejore el que ya tengo. Seguir estudiando inglés por mi cuenta. Y comenzar una rutina de práctica deportiva que había perdido.

¡Buenos días a todos! Es domingo. Son las 7 de la mañana. Y aquí uno ya ha hecho algo de provecho…  (o no) :P

domingo, 3 de noviembre de 2013

Bordeando en bici Stanley Park

Vancouver es definitivamente una ciudad para disfrutar durante el día con actividades al aire libre. Outdoors le llaman aquí. Ya sea corriendo, paseando, en bicicletas, en patines o en monopatín. Tienes kilómetros y kilómetros de paseo al lado del mar, debidamente señalizados y con carriles para peatones y para bicicletas y patines.

Desde luego las vistas y el entorno son muy motivadores para lanzarse a hacer ejercicio. He estrenado la bicicleta que me han regalado y di la vuelta a todo Stanley Park por primera vez. Es el parque urbano más grande de Canadá y uno de los más grandes de Norteamérica, con sus 405 ha. Bordearlo deben de ser unos 10 kilómetros. Está en un extremo de la península que conforma el downtown de Vancouver, así que muy cerca del centro y a unos 500 metros de mi casa.

Un paseo con un carril para peatones y otro para bicicletas, patines y monopatines bordea el parque y los días de sol se llena tanto de gente de aquí como de turistas.

Prefiero no decirlo mucho entre los locales, porque ya tienen la autoestima muy alta, pero los días de sol esta ciudad es increíble. Sales a hacer deporte y vuelves entusiasmado con las maravillosas vistas.

Ahí van unas fotos que es lo más interesante:

























miércoles, 23 de octubre de 2013

Empezando una nueva etapa: de la escuela a una startup

El tiempo aquí pasa rápido. Adaptarte a la nueva ciudad, aprender inglés, conocer gente de todo el mundo, descubrir la ciudad y los alrededores, buscar trabajo… Desde que llegué las cosas fueron sucediendo unas detrás de otras. A veces creo que hasta demasiado rápido. Empecé a tener estudiantes de español antes de ponerme a buscar en serio. Pasé mis primeras entrevistas de trabajo antes de terminar la escuela. Y así ya he llegado, casi sin darme cuenta, a la segunda fase de mi estancia: dejar la escuela y dedicarme plenamente al trabajo.

El viernes pasado fue mi último día de clases y ahora toca trabajar. He conseguido un puesto como online marketeer en una empresa de internet. Básicamente, me encargo de los contenidos en español, tanto de la web, como del blog y de las redes sociales, y de la estrategia de márketing para los mercados de habla hispana. Es una empresa pequeña, de gente muy joven, con una media de edad que andará alrededor de los 30 años (y porque yo la he subido), donde el jefe saca unas cervezas los viernes por la tarde y tenemos sesiones de música electrónica de vez en cuando... Ahora acaban de ampliar el equipo de marketing con gente que habla diferentes idiomas. Y ahí es donde estoy yo, encargándome de los contenidos en español.

ESL Explorer es un buscador de cursos de inglés en el extranjero

Aunque por el momento el salario no es gran cosa, he aceptado porque estaba interesado en conseguir experiencia en marketing on line y en saber cómo funcionaba una startup (pequeña empresa basada en la innovación y normalmente de e-comerce).  Además, me dan total flexibilidad con el horario, por lo que podría compaginarlo con otro trabajo. Es curioso como aquí si quieres ganar dinero para vivir tienes que dedicarte a la hostelería o tener una profesión tipo electricista, carpintero o algo así. Aquí los manitas son los que se forran… Pero no es mi caso, claro. A ver qué hago. Si ponerme en serio en la búsqueda de nuevos estudiantes de español o buscar nuevas habilidades profesionales: camarero, friegaplatos, recoge-vasos, jardinero (al fin y al cabo yo de pequeño quería ser “plantarista”)… :P

Entiendo que el tema del idioma es una barrera muy importante y no puedes desempeñar igual un trabajo si no tienes un nivel muy alto de inglés, pero ¿trabajando en español? En una agencia de estudiantes me ofrecieron trabajar gratis durante tres meses, abrirles mercado en América Latina y atender a los estudiantes que hablaran español a cambio de las gracias. ¿Alguien se imagina a una pyme española contratando a un inglés para abrir mercado en Estados Unidos a cambio de nada? A ver qué inglés o canadiense aceptaría eso… Es que ni contrato íbamos a firmar. Pero, bueno, puedo entender que te lo ofrezcan y que tú tengas la opción de decidir si te interesa o no, pero que te intenten convencer diciéndote que no puedes aspirar a otra cosa, que me van a formar en experiencia canadiense (muy necesaria para trabajar con españoles y sudamericanos) y que te mientan sobre la situación laboral de otras personas… Me ha parecido muy feo y sienta bastante mal que te traten así.

Y no creo que sea un hecho aislado. Ser emigrante es lo que tiene. Que las empresas se aprovechan. Y lo peor es que lo hagan precisamente las que se lucran a costa nuestra. Sí, que lo haga una agencia de estudiantes que vive de nosotros y que se ha llevado una comisión gracias a que he contratado el curso con ella… En fin… a respirar hondo y a seguir adelante.

Algunos hoteles tienen siempre anuncios de que contratan gente 

En menos de una semana me llamaron de ESL Explorer, como os comentaba, un buscador de cursos de inglés en el extranjero, que además de permitirte conseguir muy buenas ofertas en algunos cursos, te permite conocer la opinión de otros estudiantes sobre las distintas escuelas. Cuando mi jefe me explicó el modelo de negocio tan entusiasmado, me encantó. Me gusta eso de intentar revolucionar un sector haciendo las cosas de otra manera y que eso redunde tanto en los estudiantes como en las escuelas. Si ahora reservamos hoteles a golpe de click, compramos billetes de avión a golpe de click ¿por qué no un curso de inglés?

Aquí a la derecha tenéis un banner para acceder a la web. Por aquí ando por el momento si necesitáis cualquier cosa. Haceros fans de la página de Facebook de ESL Explorer en español y así estáis al tanto de las actualizaciones del blog, donde prometo seguir dando consejos y contando la experiencias de marcharte a otro país a estudiar inglés. Seguiré compaginando los dos blogs, el de From Vigo to Vancouver, con entradas más personales, y el de ESL Explorer en español, más profesional, con consejos útiles para los que están pensando en dar el paso de irse a vivir al extranjero.

Saludos a los de allá y a los de aquí. ¡Y a vivir que son dos días!

lunes, 7 de octubre de 2013

Entrevistas de trabajo en inglés... ¡pánico!

Uno de los mayores retos que he tenido que pasar desde que estoy en Vancouver es enfrentarme a entrevistas de trabajo en inglés. Si una entrevista de trabajo siempre impone, ya sea en España o en cualquier otro sitio, tener que hacerla en un idioma que no es el tuyo y en el que no te sientes cómodo lo complica bastante más.

Carencia de vocabulario. No encontrar las palabras adecuadas con las connotaciones precisas. Y el dichoso listening… No entender a veces qué es lo que te están preguntando exactamente. Y aunque por supuesto que puedes decir que no entiendes la pregunta o si te la pueden repetir de nuevo, tampoco hay que abusar mucho de esa fórmula, ya que uno de los principales objetivos del entrevistador cuando te hace la entrevista es conocer tu nivel de inglés.

Ante cualquier entrevista, pánico, y más en inglés

En términos generales, las entrevistas no me ha parecido que sean tan profesionales como en España. Más que nada, porque los trabajos a los que aspiramos son menos cualificados y en vez de entrevistarte con un responsable de recursos humanos lo haces con el que será tu jefe de turno, sin ninguna formación específica en selección de personal. Por eso, además de saber si tu nivel de inglés es suficiente para el puesto, intentarán averiguar sobre tu experiencia y habilidades. En mi caso, en una empresa me pidieron en la segunda entrevista que presentara un plan de marketing para abrir mercado en Latinoamérica, avisándome el día anterior por la noche vía email. En otra centraron la entrevista, de una hora, en temas relacionados con marketing on line. ¿Qué opinaba? ¿Qué haría para conseguir una cosa o la otra?

En general, de las entrevistas que hice salí contento. Más que nada porque tampoco esperaba gran cosa. Era consciente de que mi nivel de inglés era limitado y tenía bastante pánico a no entender al entrevistador. Esto del listening es como los pimientos de padrón. A unos les entiendes perfectamente y a otros no… como si hablaran un idioma completamente distinto…

Como los pimientos de padrón, a unos los entiendes y a otros no... :P
Me lo tomé como si fuera una clase más. Al fin y al cabo no había nada que perder. Me preparé un poco el día anterior, buscando vocabulario técnico y teniendo claro qué fortalezas podía resaltar. Al no ser profesionales de selección de personal, andan más perdidos con las preguntas y te dejan llevar bastante la iniciativa, así que prepárate un speech para explicar tu trayectoria y en el que intercalar las fortalezas que pueden ser interesantes para el puesto en cuestión.

Sobre el tema de títulos, yo tan solo me he traído una fotocopia de los originales. Ni traducidos ni nada… Y ni siquiera me los han pedido. Pero igual en otras profesiones sí que es necesario.

Al final, alivio y subida de autoestima
En general, me han parecido experiencias muy positivas. Entré cagado y salí muy crecido en todas ellas. Al final vas resolviendo la situación como puedes. Tu inglés no será perfecto pero te harás entender. Y darte cuenta de que eres capaz de afrontar una situación como esa te subirá la moral y te hará ver que tu inglés sí que ha mejorado mucho más de lo que pensabas. Yo no me imagino poder haber pasado una entrevista de una hora en inglés nada más llegar a Vancouver. Y todo eso desde luego que te sube la moral, la autoestima y lo que sea. Solo comparable con cuando recibes un email de la empresa diciéndote que el puesto es tuyo.