Al final no hubo Navidades blancas ni nada que se le
pareciese. La semana más fría fue la de mi vuelta a Canadá y tan solo hubo dos
días de nieve, que dio para hacer algunas fotos y poco más. De hecho, los
amantes del esquí se quejan de que no hay nieve suficiente en las estaciones
cercanas.
Las Navidades pasaron sin pena ni gloria. Y creedme que
mucho mejor así. Nunca fui gran amante de estas fiestas pero estando lejos de
los tuyos, mejor que pase desapercibida. Nada de decoración navideña en la
casa, poca en las calles y bastante cutre, y una versión navideña bastante
diferente.
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Días previos a la Navidad, Vancouver se llenó de nieve |
Lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de
fiestas que organizan. No es que aquí las fiestas sean muy locas, pero mis
compañeros de piso tenían una fiesta un día y al otro también. Parece que se
sincronizan las agendas de forma que cada día organiza la fiesta una persona
diferente. A mí, con mi incipiente vida social me llegó con cuatro y la del
trabajo, así que tampoco me quejo.
Pero vayamos por partes. Definamos primero el concepto
de fiesta. Cuando te invitan a una fiesta ya te dicen literalmente “let free to
bring…” (siéntete libre de traer…), una forma muy fina de pedir colaboración. Y
no me refiero a las típicas botellas de vino de rigor. Por ejemplo, la noche del día de
Navidad la fiesta fue en mi casa, con los amigos de mis roommates, y el pavo,
la comida principal, lo trajeron unos invitados. Otros, ensalada. Otros, unas
gambas rebozadas. Mis roommates hicieron un puré de patatas… Y yo unos “navideños”
melocotones rellenos (los que me conocen, saben de qué hablo) que curiosamente
la gente comió con las manos… Y con las bebidas, lo mismo. Si bebes alcohol, te
llevas una botella de vino o lo que quieras beber. Aquí fácilmente se beben con
la cena un gin tonic o el cóctel de
turno.
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Casa de West End con decoración navideña |
Siempre hay que preguntar si hay que llevar algo, y en
respuesta negativa, llevar igual al menos una botella de vino. Sí, por
supuesto. Repartiendo gastos es mucho más fácil organizar una fiesta para 15 o
20 en un apartamento. ¡Esto me lo apunto para la vuelta a España!
La cena de Noche Buena no tuvo nada que ver con la
típica cena de familia de España. Fue una cena de picoteo de pie como otra
cualquiera, que a mí me sirvió para conocer a un montón de gente. Lo más
divertido el momento Secret Santa, que aunque a simple vista parecía el típico
amigo invisible, esta versión no la conocía. Cada persona tiene un número al
azar y por orden van eligiendo el regalo que prefieren de los que hay al lado
del árbol de Navidad (cada persona llevó uno previamente) y lo abre delante de
todo el mundo. Pero los siguientes tienen la opción de abrir otro regalo o
robar alguno de los que ya están abiertos. A mi me tocó una botella de vodka
con raspberries y me la robaron. Luego una botella de whisky. Y también me la
robaron. Y finalmente unas botellas de agua con gas (Perrier, eso sí), otras de
sirope, para mezclar con el agua, y unas chocolatinas… Esto nadie me lo robó…
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Regalos con bolsas engañosas para el Secret Santa |
El fin de año fue fiesta sin cena. Es decir, que había
que ir cenado. Y empezó a las 8. Nada de uvas para empezar el año nuevo. Eso
sí. Fue cambiar el año y todo el mundo se empezó a dar besos como locos. Y yo
sorprendido, porque aquí no son nada besucones.
Menos mal que yo me tomé las uvas vía Skype con la
familia en horario español y que he
recibido un montón de mensajes de amigos para celebrar el año nuevo. La verdad
es que ha sido como celebrarlo dos veces…
Y para rematar, unos vecinos me ofrecieron
continuar en un after, porque en las otras fiestas a las 12 ya todo el mundo se
iba para casa. Era Nuevo Año y la una de la mañana, pero ya le llamaban after. Uhhhh!
Curiosamente al llegar me dicen que como es after no permiten la venta de
alcohol, así que ya os imagináis la de gente “sana” que había bebiendo aguas minerales y tomándose “vitaminas” en el
baño. En fin, curiosidades canadienses. O lo que se consigue prohibiendo las
cosas. Yo me di al Redbull.
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Preparado para conectar con España y tomar las uvas |
Y ahí se acabaron las Navidades, porque aquí de Reyes
nada. Lo bueno, que pasaron en un santiamén, que conseguí introducirme en el circuito de fiestas gracias
a mis compañeros de piso y que he comenzado el año con buen pie. De hecho, hoy
he comenzado un nuevo trabajo. No, no he cambiado. He ampliado y diversificado.
Ahora tengo dos trabajos de media jornada y tres clases de español a la semana…
Si voy a tener que empezar a enviar remesas… (es broma, pero por lo menos, creo
que me dará para vivir desahogadamente sin tirar de los ahorros).
Ah! Y que definitivamente siento que he mejorado mucho
con el inglés. Puedo pasar horas hablando en inglés sin problemas, puedo ver
películas en inglés y enterarme bastante bien y puedo seguir las conversaciones
de grupo…
¡Que sí, que 2014 va a ser un gran año!
Me ha encantado tu descripción, yo he sentido exactamente lo mismo. También me decepcionó la decoración navideña de las calles y casas. Eso si en Ontario he pasado las Navidades blanquitas, blanquitas...desde la primera tormenta de nieve en la primera semana de Noviembre, todo es blanco...la nieve perdura y cada vez hace más frio. Yo quise trabajar en fin de año para estar distraida y el banquete terminó a las 10:30pm ni siquiera partieron el año y el final yo partí el año sentada en mi cama, sin uvas y viendo la retrasmisión desde las Cataratas del Niagara por Global...vaya mierda!!!
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