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domingo, 20 de julio de 2014

El implied status en Canadá o la tierra de nadie

El implied status es la situación en la que se encuentran los residentes temporales en Canadá cuando su permiso de estudio o trabajo expira pero están esperando una respuesta de Inmigración para prolongar su estancia. De esta forma, los emigrantes pueden permanecer en Canadá de forma legal y conservando el status que tenían con el  visado expirado hasta recibir la resolución de su solicitud de nuevo visado, tal y como está recogido en la web de inmigración del Gobierno de Canadá

Eso sí. Tu única prueba de implied status será el justificante de envío de tu solicitud a través de Canada Post, el Correos canadiense. El visado de tu pasaporte estará caducado y no tendrás ningún papel que justifique tu situación, por lo que no debes salir del país ni exponerte a ninguna situación con la que puedas perder tu status actual.



Haber solicitado la PNP no es suficiente para obtener el implied status, ya que la PNP se solicita a un organismo provincial y no a una oficina de inmigración. Si estás esperando la PNP, deberías solicitar una ampliación de tu permiso de trabajo, para poder seguir trabajando mientras no obtienes la PNP. Lo más probable es que ese permiso de trabajo te venga denegado, a no ser que cumplas algún otro requisito que te permita extender tu visado. Pero lo que haces con esa situación es ganar tiempo hasta recibir la PNP. Una vez que recibes la PNP, sí que puedes solicitar un visado de trabajo para trabajar de forma legal en Canadá, mientras esperas por la permenent residence.

El proceso de espera de la PNP se está haciendo insufrible. Si hace un tiempo ya tenías el resultado en un mes, hace unas semanas me respondieron a un email diciendo que estaban tardando entre 14 y 16 semanas, y la realidad es que unos amigos yo están en la semana 16 y todavía siguen esperando.

Sin embargo, la respuesta al permiso de trabajo rechazado la están dando en cuatro semanas, por lo que ya me veo planeando unas vacaciones fuera de Canadá en cuanto reciba la carta que me diga que debo abandonar el país o restablecer mi situación legal en el país lo antes posible.

En caso de evacuación inmediata, la frontera más próxima: USA
Y así es la paradoja de esta situación. Necesitas un contrato de trabajo para solicitar la PNP. Necesitas un permiso de trabajo para poder trabajar. Y necesitas la PNP para conseguir un permiso de trabajo… ¿Y qué pasa si no puedes trabajar porque no tienes visado de trabajo, pierdes tu contrato porque no puedes trabajar, y recibes finalmente la PNP, pero ya no tienes oferta laboral? Pues ni idea…

Una vez que recibes la carta con la que se te termina el implied status, si la respuesta es negativa, tienes un plazo máximo de 90 días para abandonar el país o restablecer tu situación legal (según me han contado, porque no lo he leído en ninguna parte).

Pues así estamos. Esperando. Menos mal que tengo amigos que me van abriendo el camino y los ojos, y esperemos que poco a poco empiecen a recibir noticias. Mucho ánimo a todos los implied status que van contando los días para ver si llegan a tiempo a la PNP y esperemos que los oficiales encargados del tema no cojan muchas vacaciones este verano… J

viernes, 4 de julio de 2014

La PNP o Provincial Nominee Program

Llega un momento en la vida de todo emigrante en que el visado está a punto de expirar y necesita decidir qué va a hacer para ser capaz de continuar en el país de destino. Y en Canadá es lo mismo. Como ya comenté en su momento, las formas más sencillas para llegar a Canadá y trabajar son la Working Holiday Visa, en sus diferentes variantes, y los programas de estudio y trabajo, que desde el 1 de junio sólo se pueden hacer estudiando en colleges y universidades, con estudios con finalidad académica, vocacional o profesional. Ya no es posible con cursos de inglés, aunque sí que se pueden combinar cursos de inglés con programas vocacionales, por ejemplo.

En Canadá las opciones de emigración son múltiples. Cada provincia tiene sus propios programas y el Gobierno federal otros comunes para todos los territorios. Existen agencias de inmigración con consultores certificados para orientarte cuál es la mejor opción  y que cobran una pasta. De hecho, la inmigración se ha convertido en un gran negocio en Canadá, aunque también es cierto que con paciencia, leyendo y preguntando, es posible tramitar todo por uno mismo. En las propias páginas de inmigración advierten de que el hecho de hacer la solicitud a través de un abogado no ofrece más garantías que hacerlo tú directamente.


Lo conocido como PNP, o Provincial Nominee Program, son los programas que tienen las distintas provincias para seleccionar a los emigrantes a los que quieren ofrecer la permanent residence. Cada una de las provincias ofrece varias categorías, con diferentes requisitos, por lo que lo único que hay que hacer es comprobar si cumples los requisitos de alguna de las categorías y aplicar.

Solicitando la PNP lo que consigues es una nominación de la provincia para convertirte en permanent resident. Aquí, a diferencia de Gran Hermano, las nominaciones sirven para quedarse en el país y una vez conseguida, mientras esperas por la permanent residence, ya puedes solicitar un visado de trabajo. En muchos casos es la forma más sencilla para ser capaz de trabajar en Canadá de forma legal.

En el caso concreto de British Columbia, la provincia de Vancouver, el Gobierno provincial facilita una herramienta online donde puedes averiguar si encajas en alguna de las categorías posibles.

Pero si lo tuyo es más de leer todas las opciones y decidir, aquí tienes las diferentes posibilidades que ofrece British Columbia para conseguir la permanent residence como trabajador. Yo me he decantado por la categoría denominada Skilled workers, cuyos requisitos no son demasiado complicados si tienes una oferta de trabajo en un puesto con cierta responsabilidad. Básicamente las principales condiciones son las siguientes:

-Conseguir un puesto de trabajo indefinido enmarcado dentro de las categorías 0, A o B del NOC.

-Tener la formación adecuada para desempeñar ese puesto, así como alguna experiencia, ya sea en Canadá o en tu país.

-Que tu sueldo se enmarque dentro de los baremos habituales para ese puesto en la provincia o ciudad en la que vas a trabajar. No es necesario que sea el sueldo medio, pero que no sea el mínimo. Es una forma de proteger el mercado laboral canadiense y que los sueldos no bajen debido a la inmigración. Como los sueldos de inmigrantes no suelen ser los más altos, lo mejor es buscar un NOC que se corresponda con tu perfil y con tu puesto, pero con la menor responsabilidad posible dentro de los grupos 0, A o B (normalmente suelen estar en el grupo B), para que el salario medio sea menor. Es decir, mejor ser un marketing specialist, que un marketing manager, por ejemplo. Puedes conocer los salarios medios de tu puesto en este enlace.


La empresa también tiene que cumplir ciertos requisitos, como un número de empleados determinado y llevar funcionando cierto tiempo en la provincia. Tenéis toda la información detallada en los links, por lo que debes leerlos cuidadosamente para ver si puedes participar en este programa.

A día de hoy la respuesta del Gobirerno de British Columbia a la nominación tarda unas 14-16 semanas. Después de recibirla, es cuando ya puedes solicitar la permanent residence al Gobierno Federal y un permiso de trabajo para poder seguir trabajando, en el caso de que ya lo estuvieras haciendo de forma legal, mientras esperas por la permanent residence. La permanent residence todavía tarda unos 9 meses más desde que la solicitas. Así, en total todo el proceso tarda alrededor de un año, aunque ya puedes estar trabajando legalmente una vez recibida la nominación.

¿Pero qué pasa si antes de recibir la nominación expira tu permiso de trabajo, como es lo que me sucede a mí  hoy mismo?  Pues ahí empieza lo que se denomina implied status, que es una especie de limbo legal, que os explicaré en el próximo episodio…

IMPORTANTE: Digan lo que te digan, y te recomienden lo que recomienden, vete siempre a la fuente principal, que son las páginas de Inmigración de Canadá o de los programas de nominación de las distintas provincias, y leer con detenimiento los requisitos, para conocer cuál es la mejor opción para ti.

jueves, 22 de mayo de 2014

Un año después y más Vancouver

Ya ha pasado más de un año desde mi llegada a Canadá y ni una conclusión ni nada. Tengo el blog muy abandonado y a todos vosotros desinformados. No es que no pasen cosas. Qué va! Pero el tiempo apremia y las horas parecen insuficientes para hacer todo lo que uno quisiera

En lo que va de mes he visitado Okanagan, lo que viene a ser como La Rioja de British Columbia, zona de viñedos y de paisajes que recuerdan al Mediterráneo; Portland, la ciudad crazy de Estados Unidos, donde todo es posible, y la costa de Oregón, que me ha recordado mucho a mi amada Galicia, costa verde y acantilada, con playas con mucho oleaje. Y en lo que me queda de mes, tengo pendiente un concierto de Lana del Rey y otro de Lady Gagá… Parece que en el mes de mayo he condensado todo lo que no he hecho en el resto del año… Hay que aprovechar, que queda poco, diréis vosotros, pero no, esperemos que no…

Totems, antiguas construcciones indígenas en Stanley Park

Todavía hay más novedades y más importantes. Por un lado, por fin soy un empleado a tiempo completo en una sola empresa y con un horario más que bueno: de 9 a 5 de lunes a viernes. Como un señor…

Y por otro, y por consiguiente, he tomado la decisión de quedarme en Canadá más tiempo. O por lo menos de intentarlo. Aunque no las tenía todas conmigo. Y no tenía muy claro qué es lo que quería hacer. Una vez más en mi vida he decidido aprovechar las oportunidades que me han venido dadas y disfrutar el momento.

Sí, oportunidad, porque quedarse en un país que no es el tuyo no es tan fácil. Vivimos pendientes del visado, del permiso de trabajo, de papeleo y burocracia… No somos ciudadanos y nuestros derechos están reducidos. Lo saben los que quieren venir a trabajar aquí y no pueden. O los que ven que su permiso está a punto de expirar y sondean todas las opciones habidas y por haber que les permitan permanecer y continuar su aventura.

Hace un mes estaba en pleno proceso de negociación con mis dos empresas. La verdad, sin muchas ganas de pelear. Una cosa, como os he dicho, es aprovechar la oportunidad, y otra muy distinta es hacer todo lo posible por conseguir quedarme aquí a cualquier precio, como si el mundo no fuera suficientemente grande o Vancouver el único paraíso del mundo. No era esa mi pretensión. Desde luego mi experiencia en Vancouver ha sido más que gratificante, pero siempre he intentado ser crítico con esta ciudad. Y como os he dicho, no estaba dispuesto a intentar quedarme aquí a cualquier precio.

El puente colgante de Capilano... cruzo, no cruzo, me pongo a saltar...

Pero a pesar de que hay cosas que no me gustan, y de las que no voy a hablar ahora, hay algo que Vancouver indiscutiblemente tiene y que España desde luego no. Y son las oportunidades laborales y de promoción. Mi caso es que ambas empresas me han ofrecido jornada a tiempo completo y apoyo para esponsorizarme para continuar en Canadá. Ambas. Pero aunque éste es mi caso y no todo el mundo tiene la misma experiencia. Sí que es cierto, que aquí si eres un poco espabilado y trabajador es muy fácil promocionar en muy poco tiempo. Una amiga, por ejemplo, que llegó también hace un año, empezó a trabajar de dependienta en Zara y en unos meses, y con un inglés bueno, pero no nativo, ha conseguido hacerse jefa de planta en una de las principales tiendas de la ciudad. En meses… ¿Alguien se imagina entrar a trabajar en un Zara en España y hacerse encargado/a en menos de un año y sin dominar el idioma?

Pues aquí esas cosas pasas y a mí, como a muchos otros, me ha pasado. El college en el que yo trabajo me ha demostrado su apuesta por mí. Y ahora a mí me toca estar a la altura. Pensar que el día que salí de esa entrevista de trabajo no esperaba nada y que ahora me están abriendo las puertas a Canadá…
Y una vez que una empresa apuesta por ti, ¿Quién soy yo para decir que no y que me vuelvo a mi país a chupar del paro o a empezar de nuevo en otro en el que no sé cómo me irá? Y una frase colosal de un amigo que me ayudó al lanzarme al charco. “Si te vas ahora, nunca podrás volver. Pero si te quedas, siempre te podrás marchar”.

Y una vez decidido que voy a aprovechar esta oportunidad, el siguiente paso ha sido decidir cómo. Por consejo de mi propia empresa y tras haberme informado un poco con gente en similar situación, me he decantado por el programa provincial, conocido por PNP (Provincial Nominee Program). No es en sí un permiso de trabajo, sino un primer paso para solicitar la permanent residence, lo que dicho así parecen palabras mayores, pero al fin y al cabo es la forma más fácil de conseguir un permiso de trabajo y de despreocuparse de los visados. La provincia te tiene que nominar y después tienes que solicitar la permanent residence al Gobierno Federal, y en ese proceso ya puedes estar trabajando.Pero eso es ya otro capítulo del blog, que prometo escribir en breve. Y ahora a esperar a que me nominen, pero aquí, a diferencia de Gran Hermano, los nominados son los que se quedan. Buen fin de semana, familia!


jueves, 13 de marzo de 2014

Diez meses en Vancouver y convertido en un auténtico busy man

Miércoles, mitad de la semana y escupiendo adrenalina por todas partes. Así es mi lunes a viernes habitual. Cuatro horas de trabajo. Veinte-treinta minutos para llegar al segundo. Y cuatro horas más para finalizar. Dos medias jornadas que hacen una completa.  A ello se le suman mis visitas al gimnasio, hacer la compra, cocinar, lavar ropa, estudiar algo de inglés,  practicar el listening con películas y alguna vida social. En definitiva, me he convertido en un busy man al Canadian style! :P

Y a pesar de trabajar ocho horas seguidas, comiendo mi sándwich o la comida de mi tupper delante del ordenador, pocas veces mi trabajo me había provocado tanta satisfacción. O si lo he sentido ya no me acordaba de ello ¿Tengo el mejor trabajo de mi vida? No ¿Es la mejor empresa en la que he trabajado? No. Pero venir de un país donde el desempleo y las malas condiciones laborales son la causa de una depresión  colectiva, te hace valorar esa sensación de estrés, de que no te llegan las horas para hacer tantas cosas y de que se sucedan acontecimientos prácticamente cada día.

Imagen tomada en mi camino entre trabajos
Trabajar, aprender trabajando, sentirte valorado y obtener pequeños triunfos que te motivan a seguir adelante es en estos momentos una de las grandes satisfacciones de mi vida en Vancouver. Además, el hecho de hacer cosas nuevas, que se multiplican por dos con dos trabajos, tener compañerosde distintos países (Brasil, Japón, Reino Unido, India, Corea, China y, por supuesto, Canadá), hablar cada día con personas con historias diferentes e intentar ayudarles  y ofrecerles soluciones.... Nunca pensé que diría esto, pero es cierto, trabajar puede ser un motivo para la felicidad, sin que tenga que ser ganando mucho dinero  esforzándote poco.

Trabajo en una statup (una empresa online) y en un college que está empezando, por lo que ambos lugares son caldo de cultivo de nuevas ideas, nuevos retos y aprender día a día con cosas nuevas.
Es curioso como esta situación me recuerda a mis comienzos laborales, cuando trabajaba más duro a cambio de menos dinero, pero lo hacía ilusionado porque creía en el proyecto de mi empresa y estaba contento de participar en él. Desde luego, ver nacer una empresa, aportas tus ideas y verla crecer día a día es una gran satisfacción personal.

Ya van diez meses en Vancouver y mirando hacia atrás veo todo lo que he avanzado y los objetivos que he ido cumpliendo. Mi inglés dista mucho de ser perfecto, pero soy capaz de comunicarme en prácticamente cualquier situación. La gente me entiende sin problemas y yo cada vez necesito esforzarme menos para entenderlos, aunque sigue habiendo personas y acentos que se hacen más duros.

Típica valla para tapar las obras, pero aquí dice "necesitamos personal"
Laboralmente, he conseguido pasar las tres entrevistas a las que me han llamado y he ido progresando poco a poco en donde me he quedado. He conseguido que fueran valorando mi trabajo a pesar de mi macarrónico inglés y en ambos casos me han mostrado su interés en intentar ayudarme para conseguir ampliar mi visado de trabajo, lo que no es poco y se agradece y mucho.

A nivel personal, la ciudad inhóspita para la vida social que me ha llegado a parecer Vancouver en algún momento, ya no lo es tanto. Y las barreras culturales y lingüísticas, que he sufrido y padecido para hacerme un hueco en ella, parece que poco a poco se van suavizando. Sigo topándome con conductas que no comparto y con una forma de ver las cosas que no entiendo, pero poco a poco voy consiguiendo interpretar sus códigos, recibo mensajes y llamadas en mi móvil que antes eran imposibles y llega el fin de semana y ya tengo que empezar a organizarme para cenas, cafés y fiestas. Y he descubierto que el acento español hablando inglés es sexy! :P

Ahora también soy consciente de que no todo estaba fuera, sino también dentro de mí. Llegas a una ciudad nueva, con una cultura diferente y un idioma que no dominas, sin amigos ni familia, y esperas recibir lo mismo que recibías de ellos, sin darte cuenta de que eres un completo desconocido para todo el mundo. Y tú eres la única persona con la que puedes contar.

Una de las primeras imágenes que saqué de Vancouver
Pero también es cierto que te acabas cruzando con mucha gente excepcional, mucha que pasa y poca que se queda. Pero también la hay. ¿Españoles? Sí, por supuesto. Claro que no puedes estar rodeado de españoles todo el rato. Y que si estás en otro país es para integrarte y hablar su idioma. Pero también es cierto que, cuando estás fuera, tener a mano a alguien que pueda compartir tu visión de las cosas y con el que sabes que puedes contar en cualquier momento es un lujo. Y yo afortunadamente creo que he tenido la suerte de conseguir ese equilibrio.

Es curioso como ahora que empieza la cuenta atrás, uno es cuando más disfruta, porque lo que antes era muy difícil ahora ya no lo es tanto. Veamos a ver qué pasa en estos tres meses y medio que me quedan, pero si no puede seguir siendo en Canadá, el mundo sigue siendo muy grande ¿no?

sábado, 7 de septiembre de 2013

¿En serio hay que trabajar?

El verano se acaba y el curso de inglés también. Los estudiantes de español fueron a menos durante el buen tiempo. Lazy Canadians! Solo me queda el primero y el más aplicado, pero me alegra mucho ver cómo ya es capaz de describir personas, presentarse o mantener pequeños diálogos. Es tiempo de empezar a plantearse como afrontar la etapa laboral de mi estancia en Vancouver.

Cuando contratas un programa de estudio y trabajo en todas las escuelas tienes la opción de que te busquen ellos el curre, bien directamente o bien a través de una agencia, o de hacerlo tú por tu cuenta. La primera opción, por supuesto, conlleva un desembolso que suele rondar en torno a los 600$. Mucha gente se decanta por ella porque creen que conseguirán algo mejor, aunque yo no lo creo. Y tienes dos opciones, o bien un trabajo pagado en el campo de la hostelería con el salario mínimo (10,25$ la hora o 9 si es un establecimiento que venda alcohol) más propinas (que aquí son obligatorias) o unas prácticas relacionadas con tus estudios no remuneradas.

Si una entrevista de trabajo es complicada, imaginaros en inglés

Como os comentaba, yo no creo que sea necesario contratar ese servicio. Si lo que quieres es ganar dinero, gastarte 600$ de un plumazo duele, y si lo que prefieres son prácticas, ¿por qué no buscarte la vida e intentar conseguir algún tipo de remuneración y hacer algo que realmente te interese? Al fin y al cabo, somos españoles, estamos acostumbrados a lidiar con un paro de más de un 50% en el sector juvenil y de cerca de un 30% en la población total… En Vancouver está en el 6,6% y aquí quien más y quien menos va encontrando trabajo.

El campo de la hostelería está copado por extranjeros. Es la forma más fácil de conseguir el primer curre y ganar dinero. Las principales barreras, el nivel de inglés y no tener experiencia en Canadá. Si consigues el primer trabajo después te rifarán. Conocer a gente ayuda mucho. Tener cierto nivel de inglés es necesario para cualquier cosa. Piensa que la entrevista será en inglés y que aunque tengas que fregar platos tendrás que comunicarte en inglés. Otra opción igual más sencilla son las cadenas de comida rápida mexicana, donde suelen preferir gente que hable castellano. Y cuando hablo de la hostelería no me refiero exclusivamente a camarero. Como os decía, no controlar el idioma es un problema, por lo que lo más habitual es empezar como friegaplatos o recogevasos. Como veis, hay toda una especialización… :P

Lo más habitual en hostelería es empezar de friegaplatos

Si consigues trabajar 40 horas te puedes sacar fácilmente unos 1.000$ cada dos semanas, que es como suelen pagar, aunque lo más habitual es trabajar menos. Eso sí, aquí las horas que curras, las cobras. Eso de cobrar por hora trabajada me parece uno idea estupenda que deberíamos copiar en España, ya veríais como se acababa con esa mala costumbre de calentar la silla en vez de ser más eficientes.

Pero que la hostelería sea el trabajo más habitual no quiere decir que no puedas trabajar en otra cosa relacionada con tus estudios. Todo depende de ti, de tu experiencia, tus aptitudes, que te sepas relacionar, que estés en el sitio adecuado en el momento preciso… Y de ser humildes y ser conscientes de que aquí hay que empezar por abajo. Eres un inmigrante y tus condiciones laborales siempre van a ser peores que las de un canadiense. Tampoco podrás competir con ellos. Pero afortunadamente, nosotros hablamos el segundo idioma más hablado en América y el tercero del mundo. Y eso lo hacemos mejor que nadie. Ahí no nos gana ningún canadiense, así que hay que aprovecharlo, porque hay empresas que trabajan con Latinoamérica y buscan gente que hable español.

Para trabajar en Canadá necesitas un visado de trabajo y un número de la seguridad social, que aquí llaman SIN (Social Insurance Number). Para conseguir el visado lo más fácil es solicitar la Working Holiday Visa, cuyas plazas para España salen una vez al año y se agotan en nada, o a través de un programa de estudio y trabajo, que es el que tengo yo.

Típica escena de funcionarios españoles haciéndose los locos

El número SIN te lo dan al momento y ya puedes trabajar, aunque la tarjeta te la envían a casa en un plazo de un mes. Yo fui a una oficina que hay en el Sinclair Centre (757 West Hastings Street, suite 125). Y como siempre, una forma de trabajar muy diferente a la del funcionariado español. Nada de caras largas y malas contestaciones. Todo lo contrario. Un hombre muy amable y sonriente me pide el pasaporte y el visado de trabajo, y tras felicitarme por la sonrisa Profident de mi foto del pasaporte, teclea los datos en el ordenador, me llama por mi nombre y me pide que espere un momento sentado en una silla.

Nada de coger número y volverse loco mirando una pantalla. Cada varios minutos se levanta un funcionario de su mesa, se acerca a la sala de espera y va llamando a la gente por su nombre de pila, lo que tiene su mérito por la mezcla de nacionalidades que podía haber allí. Luego te acompaña a su mesa te invita a sentarte, te pregunta algún dato más, como los nombres de tus padres, y en unos minutos te vas con una carta donde ya tienes tu número de la seguridad social y con una sonrisa por lo bien que te han tratado.


¡Y ahora a buscar trabajo!

miércoles, 19 de junio de 2013

Cambios, novedades, muchas cosas que contar y poco tiempo

Por fin tengo el permiso de trabajo. Tal y como había leído en la web de Inmigración me tardó solo un mes (ver 'Solicitar el visado canadiense on line'). Me enviaron primero un correo electrónico para informarme de que había sido aprobado y unos días después lo recibí por correo postal.

No tengo que ir a la frontera a activarlo como sucede con la working holiday visa o el permiso de estudios. No es ninguna carta de aceptación. Es el permiso tal cual. Es lo más lógico, ya que estoy dentro del país con visado de estudios. La buena noticia es que me permite trabajar hasta julio del año que viene. Tres meses más de lo que esperaba. Es lo que tiene salir bien las fotos. :P

Viviendo en West End ya no tendré escusa para no ir a correr
En cualquier caso, por el momento voy a seguir centrándome en lo que ya ando: clases de inglés de 9.00 a 15.40 horas, clases privadas de español ya casi todas las tardes, terminar un curso de marketing on line que estoy haciendo por internet y seguir con el blog.

Ya tengo habitación para vivir en downtown. En julio me mudaré de forma provisional a West End, a 50 metros del lago de Stanley Park, un parque inmenso en el centro de la ciudad al estilo del Central Park de Nueva York pero rodeado de mar. 

Mis futuros vecinos ya se acercan a presentarse
Compartiré un apartamento de una habitación con un chico filipino. Yo tendré la habitación y él la sala, que comunica con una cocina minúscula, ya que aquí son americanas, lógicamente, claro. :P Así que un biombo le dará un poco de intimidad al chaval. Parece buen tipo. Es  muy joven y se pasa todo el día currando como cocinero en un restaurante. En un principio me pedía 700 dólares pero le debí gustar porque cuando me enseñó el piso me lo rebajó a 650 (unos 500 euros). Es el precio habitual que piden por habitación en esta zona, que es la más económica de downtown, ya que está más apartada y los edificios son más viejos. Incluye todos los gastos, incluido internet, claro. Prometo hablar más adelante en otro post sobre mi experiencia buscando habitación.

Este alojamiento es provisional. En agosto me iré a vivir con una pareja a un apartamento de dos dormitorios. Aquí sí que ya podré disfrutar de sala y comedor. Me cuesta solo 525 dólares (unos 400 euros) en pleno West End, también cerca del parque y de la playa, por lo que me merece la pena esperar por él. La pareja es amiga de la familia con la que estoy ahora. Los conocí en una cena, así que me ofrecen confianza.

English Bay, la playa del West End,
Además, uno de ellos es fisioterapeuta, lo que viene bien tener a mano. Ya le pondré cara de pena cuando me duela la espalda, porque aquí una sesión ronda los 70-90 dólares. El apartamento está muy limpio, ordenado y bien decorado. Vamos, como podría ser un piso en España. Aunque la habitación no es muy grande.

Con mi aterrizaje en West End ya no tendré disculpa para no ir a correr y  tendré que hacerme con una bicicleta y dejar de pagar el bono mensual de transporte.

Un puesto en la celebración del 'Día sin coches', en West End
Precisamente, el domingo pasado celebraron en varias zonas el día sin coches. También en West End. Una calle se cerró al tráfico y se llenó de stands, aunque nada que ver con lo que podría ser en Galicia una celebración en la calle, y me imagino en el resto de España. No food. No drinks. Tan solo algún restaurante sacó mesas a la calle de los muchos que hay en la zona.

Cartel de la Pet Parade
Los puestos eran fundamentalmente de asociaciones y se centraban en informar y concienciar a la gente sobre diferentes temas sociales  y medioambientales, desde asociaciones que buscan despenalizar el consumo de cánnabis, hasta otra que promueve una carrera en ropa interior para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer (informando en paños menores, claro), pasando por información sobre un desfile de mascotas, temas de concienciación medioambiental,  información sobre enfermedades de transmisión sexual o sobre la discriminación en el mundo por razones de sexo o de orientación sexual. 

Cartel de los pro cannabis
También los partidos políticos tuvieron cabida, con stands en los que los representantes del barrio en el municipio hacían campaña y respondían a las preguntas de los ciudadanos. Le idea de asociaciones y partidos es salir a la calle para estar en contacto con los vecinos y explicar sus propuestas.

Un representante político del barrio habla con los vecinos
También hubo algunas actividades más lúdicas como un ajedrez gigante, algunas actividades para niños y un grupo de música tocando en plena carretera. Tampoco nada que ver con nuestras orquestas, siempre enfundadas en sus trajes de gala y encima de un escenario…  Todo mucho más simple. Eso sí, la música sonaba bastante bien.

Orquesta al estilo canadiense, que casi parece improvisada
Y más novedades. A finales de mes cruzo la frontera y me voy tres días a Seattle. Me escapo con un amigo en bus (www.boltbus.com). Son unas tres horas de trayecto y el billete de ida y vuelta nos ha costado 30 dólares, tan solo unos 23 euros a cada uno. Como mi amigo es un fan del couchsourfing intentaremos que algún americano nos acoja en su casa, así por la cara bonita... A ver qué pasa...

Por 23€ tienes un viaje de ida y vuelta a Seattle en autobús

lunes, 27 de mayo de 2013

Solicitar el visado canadiense on line

El Gobierno de Canadá tiene una plataforma a través de la cual se puede solicitar el visado de estudios y trabajo on line. De esta forma, no solo ahorras los gastos de envío de todo el papeleo, sino que también consigues reducir el tiempo de respuesta. Yo hace una semana que solicité el visado de trabajo y, según los datos que ofrece la web, si lo hiciese a través de correo postal tardarían unos dos meses y medio. Con la aplicación on line el plazo se reduce a poco más de un mes.

Es orientativo porque lo que tienen en cuenta ellos es la fecha de entrada de las solicitudes que están resolviendo en ese momento. Ya os diré yo en qué fecha tengo noticias.  La carta que te envían para obtener el visado de estudios en la frontera me llegó exactamente en tres semanas.

Para aplicar a través de internet lógicamente tienes que enviar todos los documentos escaneados, así que necesitarás un escáner, y  después una tarjeta de crédito para pagar las tasas. Nada más.  En este enlace te van explicando todo el proceso: http://www.cic.gc.ca/english/my_application/apply_online.asp


El primer paso es responder un cuestionario para saber si puedes hacer el proceso on line y cuál es el visado que necesitas solicitar. Si el resultado es afirmativo, obtendrás un número de referencia que tienes que guardar para cuando cubras tu solicitud.

Para ello te das de alta en una plataforma que llaman MyCIC. Yo lo hice a través de la opción que llaman GCKey. Toda la comunicación con la embajada es a través de esa plataforma. Darse de alta es fácil, pero asegúrate de apuntar bien tanto la contraseña como las preguntas de seguridad, ya que es la forma que tienes de identificarte con la embajada. Y si la olvidas la cosa se complica. Cada vez que entres en esta web tendrás que responder a una pregunta de seguridad diferente, además de marcar la contraseña, por supuesto.

Una vez dentro de la plataforma tienes que introducir el número de referencia que te dieron al completar el cuestionario inicial y ya te aparecen todos los documentos que hay subir para enviar la solicitud. Solo puedes enviar un documento por apartado, por lo que en el caso de que tengas que escanear varias hojas deberías agruparlas en un único PDF.

Antes de terminar el proceso, tendrás que pagar las tarifas correspondientes a través de una pasarela de pago, por lo que ten a mano una tarjeta de crédito.


Después recibirás la respuesta de Inmigración en el mismo aplicativo, pero no necesitas estar entrando y saliendo todos los días. Recibirás un correo en tu email en el que te avisan de que tienes un mensaje.

Y así de sencillo es si vas leyendo cuidadosamente todas las indicaciones. Pero…

Los que tenéis alguna experiencia en estos temas, como solicitando la Working Holiday Visa, ya sabéis que Inmigración de Canadá no se lleva muy bien con determinados navegadores. A veces los documentos están en blanco. No aparece el botón de continuar. No te deja acceder a la pasarela de pago… ¡Qué se yo! A mí me pasó un poco todo esto y la única solución que tuve fue empezar de nuevo con otro navegador. Crome suele dar problemas y creo que Internet Explorer es el más efectivo, pero es cuestión de ir probando. Si todo está correcto, recibirás tu primer mensaje de Inmigración. Si no lo recibes y te da la sensación de que falta algún paso, pues estás en lo cierto. Falta algún paso.

Y no te mates en escribir a Inmigración porque no responden… A mí por lo menos no me respondieron y envié un par de mensajes. ¡Suerte y ánimo!


[19/06/2013] Si quieres saber más sobre el visado, lee 'Cambios, novedades, muchas cosas que contar y poco tiempo'.

sábado, 18 de mayo de 2013

15 días: creando una rutina

Quince días en Vancouver y todo va siguiendo su curso. Por el momento me voy adaptando bastante bien. Me despierto en torno a las 6.30, aunque mi despertador está puesto para las 6.50. La luz no me deja dormir. No hay persianas en mi habitación. Tan solo unas cortinas oscuras, pero demasiado finas, por lo que atenúan la luz, pero la dejan entrar igualmente.

El tupper más habitual para el luch son las sobras de la cena anterior

Para desayunar puedo coger lo que me apetezca de la cocina, que aunque un poco revuelta y desorganizada está bien surtida. Ya he conseguido adaptar mi spanish breakfast: Un tazón de leche con un sucedáneo de Cola Cao y cereales. Después a veces algo de fruta o zumo. A las 8.00 horas tengo que estar saliendo de casa, pero antes preparo mi lunch en un tupper. También puedo coger lo que quiera. Normalmente, las sobras de la cena anterior. A veces algún sándwich o una ensalada de lo que encuentre. Lo difícil es saber qué hay en las dos neveras de la cocina y en la otra del sótano. Y saber qué es cada cosa. Tienen montones de botes de productos chinos y muchísimas salsas, que no sé cómo utilizar. También me suelo llevar un plátano, que tienen siempre, y un refresco.

Después a las 8 comienza la caminata hacia la escuela cargado con la mochila del cole con los libros y el tupper de la comida. El recorrido andando de casa a la estación y de la estación a la escuela ya está controlado. Los 25 minutos en el skytrain son bastante insufribles. A esa hora está repleto y nunca hay asiento libre. Estamos como en una lata de sardinas, con la bolsa entre las piernas y el móvil en la mano porque es el momento de guasapear con España. También en los descansos entre clase y clase, que son de 15 minutos.

Una vista desde el puente de Cambie, con la esfera del Science World

Finalmente, como solo quedan dos semanas para cambiar de clases, voy a continuar en las que estoy y pedir después cambio para listening por las tardes. Noto que es donde tengo más carencias. Pero todavía queda mucho tiempo por delante, así que con calma.

Al salir de clase, antes de volver para casa, aprovecho para ir conociendo sitios nuevos, hacer recados o quedar con gente. Sí, españoles y, hasta gallegos, que los hay. Aunque la premisa es no juntarse con ellos para evitar hablar español, uno necesita saber que puede contar con el apoyo de alguien que te entiende y está en tu misma situación. Repito, no es solo el idioma. La idiosincrasia es distinta. La forma de ver las cosas es distinta. Y tener a mano a alguien que te entiende, aunque lo conozcas de dos días, es un alivio. Además, el hecho de haber tomado la decisión de venirnos ya es un punto en común muy fuerte.

Zonas verdes y edificios enormes conviven en armonía en Vancouver

Después el regreso a casa vuelve a ser otro agobio, aún peor, porque el camino a casa en New Westminster es cuesta arriba. Pero, lo bueno es que en el metro se va mejor. Hay menos gente y se puede ir sentado.

En casa estoy muy bien. Me gusta saber que tengo un sitio en el que estoy cómodo y seguro. Normalmente se cena a las 8 o un poco antes, bastante tarde para ser Canadá. Antes debería aprovechar para estudiar, pero por el momento tampoco he tenido mucho tiempo. Últimamente he tenido que hacer gestiones varias. Ya he solicitado el visado de trabajo. Finalmente on line, porque así me llega antes. Por correo ordinario me tardaba dos meses y medio y así espero que solo algo más de un mes, tal y como leí en la web. También ya he preparado mi primera clase de español. Sí, este domingo tengo mi primer estudiante. Es una clase de prueba. A ver si me luzco y ya establecemos una rutina semanal.


Mi primera mazorca con carne en salsa barbacoa, excesivamente dulce

En la cena aprovecho para practicar inglés. En la casa hay buen ambiente. Estudiantes de inglés solo estamos un chico chino muy jovencito, que es el peque de la casa, y yo. Los otros dos huéspedes son canadienses. Uno trabaja y el otro es un señor jubilado de la ciudad de Victoria que está haciendo un curso sobre deporte cerca de la casa. Aunque cuando hablan entre ellos me pierdo, sí que se interesan y a veces hacen esfuerzos por integrarme en la conversación y entenderme.

También he ido a correr un par de veces por la zona. Y me he perdido, claro, pensando en las musarañas. Pero preguntando he vuelto a casa sin problema. La gente es muy agradable y te ayuda encantada. Hasta la mayoría acaban preguntándote de dónde eres e interesándose por España. Me gusta New Westminster. Es muy tranquilo, con parques y zonas para practicar deportes, pero también con varias zonas con restaurantes internacionales y alguna cafetería. Ayer, por ejemplo, fui a cenar a un tailandés.

Mi hogar en New Westminster, una casa centenaria hecha en madera

Todavía no sé qué hacer para el próximo mes. Por un lado, todo el meollo está en donwtown y no tendría que perder tanto tiempo en viajes cada día. La idea de salir de casa y moverte en bici o poder ir a correr por Stanley Park es muy apetecible. Pero por otro, tampoco he visto nada interesante en internet y yo valoro bastante la casa como para malvivir hacinado en cualquier cuartucho, porque en downtown los precios de las habitaciones buenas se disparan. Además aquí no me tengo que preocupar por nada. Tan solo de mantener mi cuarto ordenado y colaborar recogiendo platos, porque de la comida y de la limpieza de la casa se encarga la pareja, lo que me permite aprovechar el tiempo con otras cosas.


No sé, a no ser que encuentre algún chollo en las próximas semanas, creo que seguiré en New Wenstminster un poco más, mientras me sigo haciendo a la ciudad. Cuanto más la voy conociendo, más me va gustando y me siento poco a poco uno más.

domingo, 5 de mayo de 2013

Padeciendo el jet lag…

Son las tres de la mañana y me acabo de despertar. Por aquí no se escucha ni un alma. Todos duermen. Ayer me quedé dormido sobre las 6 de la tarde. No aguanté ni hasta la cena.

Fue un día intenso. Me levanté a las 6.30 en Londres, en un hotel cápsula que hay en el Aeropuerto de Gatwick. Me duché y me fui a facturar la maleta grande. Aunque el avión salía a las 9.20 ya había una cola enorme en los mostradores de Air Transat. Cuando facturé me volví por las cosas al hotel y me dirigí a la puerta de embarque. No me atreví a pararme a desayunar, porque parecía que todo iba muy rápido. E hice bien porque no me sobró el tiempo. Me cogí un zumo por el camino y ese fue mi desayuno.

La ruta aérea de Londres a Vancouver pasa por Islandia y Groenlandia

Air Transat me sorprendió para bien, pero lo dejaré para otro post. El avión recorrió toda Inglaterra y Escocia. Luego se dirigió hacia Islandia, que aunque en español viene de la palabra “isla”, en inglés procede de la palabra “hielo”, Iceland. También sorprende la diferente traducción del nuevo destino, Groenlandia, que en inglés significa “tierra verde”, Greenland. Vamos, que nunca tan al norte había estado. Después entró en Canadá por el noreste y la cruzó hasta el suroeste y, tras 9 horas y media, llegamos a Vancouver.


En inmigración me topé por primera vez con la burocracia canadiense. Un solo oficial para atender toda una cola de visados de estudio y de trabajo. Y el proceso tardaba lo suyo. Unos 10-15 minutos con cada persona.  Y mi maleta todavía en la cinta y, supuestamente, mi hoster esperándome en el aeropuerto. Ya me temía que mi maleta estuviera después desaparecida o que mi hoster se volviera a casa al no saber nada de mí.

Las montañas nevadas bordean todo el área del Gran Vancouver

Pero no. Finalmente mi maleta me estaba esperando ya fuera de la cinta, y mi hoster tras cruzar la puerta de llegada. Aunque me había enviado una foto, al principio no estaba seguro de que fuera él, porque me debió de haber enviado una de cuando tenía 10-15 años menos… Hacía muy buen día, mucho sol, aunque no noté que hiciera mucho calor hasta unas horas después. ¡El día más caluroso que he tenido este año ha sido en Canada!


Un amigo jubilado nos vino a buscar en un mini-coche, aunque entramos todos y las maletas. Este, aunque nacido en Maniatoba (Canadá), era de origen francés. Ambos me parecieron muy agradables desde el principio. Y me sorprendió que les entendiese bastante bien. Y ellos a mí. El acento canadiense es bastante más claro que el británico. Nos dirigimos rumbo a New Westmister, donde me esperaba mi nuevo hogar, a unos 20 kms. del centro de Vancouver.

Esta "copia" del puente de Rande (:P) es el más grande de Norteamérica

La habitación no me gustó nada al principio. Muebles muy viejos, cada uno de su padre y de su madre, aunque con mucho servicio para colocar cosas. La colcha horrorosa y la cama de la época de la polca. Nada que ver con la que había visto en fotografía, aunque ya me habían avisado en el último momento que iban a cambiar los muebles. Supongo que uno de sus otros inquilinos los reclamó al quedar libre la habitación… Pero, bueno, estaba allí, agotado, y no me apetecía dar vuelta atrás.

Además, mi hoster por el momento me cae bien. Muy amable y servicial. Se preocupa por que me sienta a gusto y era un poco lo que quería. No conozco a nadie aquí y parece querer ayudarme a integrarme. Así, por ejemplo, más tarde vinieron unos amigos y nos fuimos a tomar café a la terraza de un ático de una pareja que vive cerca. Este sí que muy moderno y chulo, donde saqué estas fotos. Me sentí como uno más. Muy amables todos. La mayoría llegaron a Canadá hacía años. El último, un alemán, que llegó hace unos cinco años. También otro de Hong Kong, al que me costaba entenderle cuando hablaba. Pero era normal. Estaba demasiado cansado y ya saturado de tanto inglés. En España ya eran horas de dormir.


Aquí mucha gente prefiere escalar picos como este en vez de la playa

Después un paseo por el barrio/pueblo/ciudad. No sabría como definirlo. New Wensmister es el municipio más antiguo que pertenece a la mancomunidad del Gran Vancouver, con casas de más de cien años. De hecho, donde yo vivo, los tiene. Todo muy tranquilo. Casas muy chulas y jardines muy cuidados con mucho tulipán. Pero en ese momento no estaba yo para disfrutarlos. Necesitaba irme para casa y descansar. Desde las seis no sé nada de lo que pasa fuera de mi habitación. Ni siquiera conozco a los demás inquilinos ni a mi otro hoster. Y ahora todos duermen.

jueves, 2 de mayo de 2013

Cosas que hacer antes de irse

A un día de empezar mi viaje y pendiente solo de ultimar la maleta, ajustándome a los kilos permitidos por las aerolíneas, es momento de hacer un repaso de lo que hemos hecho antes de marcharnos. Aunque algunas son muy lógicas, pueden servir de ayuda a cualquiera que esté en la misma situación.



Billetes de avión. Lo mejor es comparar precios y rutas posibles en un buscador como Skyscanner. Comprar billetes solo de ida son prohibitivos en compañías convencionales. Compensa comprar ida y vuelta y pagar después el suplemento de cambio de billete (unos 120-150 euros). Pero existe una compañía lowcost canadiense que sí que lo permite al mismo precio: Air Transat. Al final me decanté por esta opción. Voy con Vueling desde A Coruña a Londres. Hago noche en Londres. Y allí cogeré mi vuelo con Air Transat directo a Vancouver, de 10 horas. En total me sale por unos 500 euros. Ya os explicaré más sobre vuelos en otro post. Más info sobre Air Transat aquí.

Estancia en Londres. Tras buscar en varias webs, reservé en Booking un hotel que está en el propio aeropuerto de Gatwick, Yotel, desde donde me sale el avión. Lo definen como un hotel cápsula tipo japonés. En la foto se ve muy futurista y funcional. Me costó 50 euros y tiene wifi gratis.

Traslado del aeropuerto de Heathrow a Gatwick. Como tengo tiempo, lo haré de la forma más barata, con Easybus. El billete más gastos de compra de tarjeta solo me costó 2,50 libras. A ello hay que sumar un billete de metro desde Heathrow hasta Earls Courts, desde donde salen los autobuses. Explican como llegar en la propia web de Easybus. La opción directa es con National Express, pero el billete cuesta 25 libras.

Contratar curso de inglés. Tras buscar en internet y contactar directamente con bastantes escuelas y agencias, encontré una oferta increíble en una de las escuelas más grandes de Vancouver. Un programa de estudio y trabajo (24 semanas clases de inglés y 24 semanas con posibilidad de trabajar para poner en práctica el inglés) en VEC. No obstante, al final lo contraté a través de una agencia canadiense, Uvanu, donde me atendió un chico español. El precio resultó ser el mismo y a mayores me ofrecían asesoramiento y varias facilidades para contratar allí un teléfono y cuenta bancaria. Más info sobre estudiar inglés aquí.

Solicitar visado de estudios y trabajo. Como andaba justo de tiempo lo hice on line y me costó bastante. Los aplicativos canadienses son complicados de cuidado y no conseguía llegar a la página de pago. Menos mal que me echaron un cable en la agencia… A las tres semanas me llegó la carta que tengo que entregar en la frontera para que me concedan el visado de estudios y si hay suerte el de trabajo. Sino tendré que solicitar el visado de trabajo desde Canadá. Más info de cómo solicitar el visado aquí.

Contratar seguro médico. Es obligatorio en Canadá, porque no tienes derecho a la sanidad pública. Abordaré el tema en otro post. Yo al final me decanté por uno canadiense, Guard.me. A través de la agencia me salió bien de precio (más barato que a través de la escuela) y las prestaciones son mejores que los que hay desde España, aunque algunos, como Ocaso Oro, son más baratos.

Buscar homestay: Creo que para el primer mes estar con una familia es la mejor opción. Me da mayor seguridad y te facilita las cosas. Después ya veré si busco una habitación en piso compartido por el centro. Aunque en la agencia me ofrecieron varias posibilidades sin previo pago, al final me decanté por una familia con la que contacté previamente a través de Craiglist y me dieron buen rollo. Me van a buscar sin coste al aeropuerto y no tuve que pagar nada por adelantado.

Carné de conducir internacional. Te lo hacen en Tráfico al momento con una foto. Cuesta algo menos de 10 euros. Tras leer en foros no me queda claro si es necesario o no para conducir en Canadá, pero por lo que cuesta lo hice por si acaso. En cualquier caso, tiene que ir acompañado del español. Y su vigencia allí creo que es de seis meses para estudiantes y turistas y de 3 meses con visado de trabajo, pero hay que confirmar.

Activar el DNI electrónico. Me compré un lector de tarjetas, instalé los programas necesarios y fui a la Policía a activar mi DNI con una contraseña. Puede ser útil desde Canadá para temas de burocracia y no cuesta nada.

Comprar maletas. Como las compañías ponen restricciones, hay que maximizar. Buscar la maleta que mejor se ajuste a esas restricciones y que pese menos. Y como los precios de las maletas me parecen desorbitados. Al final, la grande una Sansonite comprada en el Outlet de Vila do Conde en Portugal, y la pequeña en Carrefour. Cuidado con las medidas si viajas con Airtransat, ya que solo permite maletas en cabina de hasta 51 cms. Y lo habitual es hasta 55 cms.

Traducir el perfil de Linkedin a inglés. Puede ayudarte a buscar trabajo.

Fotocopia de los títulos. Como en Canadá pasan bastante de lo que hayas estudiado fuera del país, no voy a llevar los títulos originales. Llevaré solo fotocopias.

Liberar teléfono móvil. Si ya no tienes permanencia y quieres utilizar tu móvil en Canadá, puedes liberarlo llamando a atención al cliente de tu compañía. En Vodafone me cobraron unos 7 euros. Ver más info sobre móvil aquí.

Pasar contrato de móvil a prepago. De esta forma conservaré el número de teléfono para la vuelta (sí, voy a volver!) y en el caso de que tenga que consultar algo en la tarjeta también podré. Tan solo tengo que recargar seis euros cada seis meses. Sino se cancela. 

Medicamentos. Hacer un pequeño botiquín con los medicamentos que sueles utilizar: ibuprofeno, aspirina…

Dinero canadiense. Aunque normalmente no soy partidario de cambiar el dinero aquí, porque es más caro. En esta ocasión sí que voy a llevar  algo cambiado. El vuelo será largo y no sé si admitirán euros para pagar, ya que sale desde Londres, así que mejor voy a lo seguro. Ver más info sobre dinero aquí.

Comprar adaptadores. Aquí los enchufes de corriente son diferentes. Yo no lo hice y aquí me costó más de 20CAD comprar solo uno. Solo encontré un juego de adaptadores de viaje, y claro, del set, solo uno nos sirve a nosotros. Traerte un ladrón de España también te soluciona mucho, porque con un adaptador tienes cinco o seis enchufes.