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miércoles, 2 de abril de 2014

España vs Canadá, o de cómo nos ven y cómo nos vemos

España y lo español tiene una buena imagen en Canadá, por lo menos en Vancouver. A pesar de la crisis y del éxodo de españoles que está marchando del país, todavía hay canadienses que quieren dejarlo todo y empezar una nueva vida en España.

Tengo dos amigos-conocidos que están decididos a buscar un futuro en España. Uno de ellos ya ha vendido su piso y ahora tiene en venta su negocio, con el objetivo de comprar en el Eixample barcelonés un piso de más de 500.000 euros que le abriría las puertas a la residencia permanente. Sí, en España si quieres ser español gastas pasta y te lo ponen fácil. Pero que nadie se engañe. En Canadá, también. Su idea es montar un salón –como se le llama a una peluquería fina y de nivel, donde en vez de cortar el pelo, crean tendencias…-. Le he advertido de la situación de España, de que allí los negocios cierran en vez de abrir, donde los impuestos son mucho más altos y los salarios más bajos, donde la gente se va… En fin, que informado está, incluso del referéndum anunciado de independencia de Cataluña, pero él erre, que erre, que ha estado en Barcelona y quiere irse a vivir allí, que es un momento bueno para invertir en España, que está harto de Vancouver después de más de 20 años y que en nuestro país hay calidad de vida y es donde quiere pasar el resto de sus días…



El segundo más de lo mismo. Éste, divorciado, está esperando que su hijo se independice para irse a vivir a Málaga con su nueva pareja. Su idea es trasladar el trabajo que está haciendo aquí. Crear una empresa que acerque el capital privado a las universidades, ese capital privado que nos dice continuamente que los españoles somos vagos y poco eficientes, que nos paga cada vez salarios más ridículos y exige carreras, másters y varios idiomas, para trabajar explotado por un salario de mileurista, menos que un salario mínimo canadiense. Y yo le comento lo mismo, que ahora no es un momento para empezar un negocio en España, que en España las universidades tienen fundaciones para hacer ese trabajo, que necesitas contactos, y que los negocios en nuestro país no son tan fáciles como aquí…

Ser español mola en Canadá. El español es un idioma en alza. De hecho, es el idioma más hablado en América y cada vez con más hablantes en Estados Unidos, donde muchas empresas de atención al cliente ofrecen sus servicios tanto en inglés como en español. Y España es Europa. Somos atractivos para los canadienses pero también para otros inmigrantes, especialmente asiáticos. Somos alegres, felices, amables, vivimos bien. Creen que trabajamos poco y que nos pasamos el día durmiendo (la siesta, se entiende). Fiesta y siesta son las dos palabras más internacionales en español. Todo el mundo las entiende y marcan, desgraciadamente, nuestra imagen. Un día me dijeron si “jugaba” con no sé qué. Traducción literal del inglés. Yo pregunté que qué era eso que no tenía ni idea. Por lo visto era una droga, y se sorprendieron como siendo español no la conocía. A veces no entienden que aunque la fiesta y el alcohol forman parte de nuestra cultura, nosotros no nos dedicamos a emborracharnos solos en casa, sino que es una forma de socializar, y aunque salgamos hasta la madrugada no necesitemos sustancias adicionales (por lo menos no todo el mundo, o de forma generalizada).

Hemos exportado con alegría esos estereotipos turísticos de tierra de fiesta, playa, siesta y felicidad, que más allá de nuestras fronteras se piensan que mientras ellos trabajan nosotros nos dedicamos a dormir, cuando la verdad es que las jornadas laborales españolas son mucho más largas y, lo que es peor de todo, se ve completamente normal trabajar horas extras sin que te las paguen. En Canadá, en cambio, el salario es por horas, y cuantas más horas trabajes, más dinero ganas, lo que hace que los empresarios estén menos interesados en que calientes la silla de tu oficina.

La verdad  es que esa imagen que se ha creado de los españoles con el trabajo no solo se la creen fuera, sino que nosotros mismos tenemos el complejo de pensar que somos más vagos, menos eficientes y menos profesionales que el resto del mundo. Y no. No señor. Tenemos unos horarios diferentes, pero en el tiempo que llevo en Canadá, por mi experiencia y la de otros españoles que están trabajando aquí, no creo en absoluto que así sea. Más bien todo lo contrario. En España hay mucho joven profesional, muy currante, muy cualificado, y mal pagado, que con un buen nivel de inglés sería capaz de comerse el mundo, al menos en Canadá.

¿Y  entonces? ¿Por qué las empresas en Canadá funcionan y en España no? Ese es un misterio que me preguntan continuamente aquí y que es difícil contestar… Pero hay que tener en cuenta que Canadá es un país enorme con muchísimos recursos, como petróleo, y que está menos poblado que España, por lo que toca mucho más a repartir por cabeza, y por lo tanto muchos menos impuestos a pagar, aunque ellos piensen que no, porque se comparan con sus vecinos del sur, donde los impuestos son bajos porque los servicios sociales también lo son.


En fin, que no hay nada como verse a uno mismo desde fuera para conocerse mejor e incluso valorarse más.

viernes, 7 de febrero de 2014

Estudiar en un college de Canadá

En Canadá, a diferencia de en Estados Unidos, los colleges no son universidades, sino instituciones educativas que ofrecen programas de educación post-secundaria y que no llegan a tener la categoría de estudios universitarios. Realmente se denominan community colleges y son escuelas técnicas, similares a los FP de España, pero quizás con un mayor prestigio. Muchos de ellos, además de programas más especializados, también ofrecen cursos de inglés para extranjeros, pero en España no son tan conocidos como las escuelas de inglés, que es con las que suelen trabajar la mayoría de las agencias.

Una de las principales diferencias entre un college y una escuela de inglés  es que el college está regulado por el Gobierno. En British Columbia la entidad que se encarga de hacerlo es el PCTIA. Así, todos los programas que imparten tienen que estar debidamente aprobados por la consiguiente consejería de educación y los profesores contar con la formación apropiada para dar las clases. Además, como imparten otro tipo de programas especializados, en los campus también puedes conocer canadienses.

En los colleges puedes encontrar títulos de todo tipo, especializados en áreas muy diferentes. Y muchos de ellos incluyen prácticas profesionales pagadas, lo que te permite conseguir un permiso de trabajo co-op. Y tienes desde cursos de unos pocos meses a cursos de dos o más años.

Algunos college también ofrecen clases de inglés para extranjeros
Lo malo de los colleges suele ser el precio. En Canadá la educación es cara, especialmente para la mente de un español, que está acostumbrado a estudiar gratis en la educación pública o por unos precios muy inferiores a los que te encuentras por aquí. Además, tanto en universidades como en colleges, ya sean públicos o privados, tienen precios diferentes para canadienses y para extranjeros. Y la diferencia es abismal. En las universidades públicas a un extranjero le cuesta un curso hasta cinco veces más que a un canadiense.

Pues bien, hace un mes que he empezado a trabajar en uno. Se trata de un college que ha cambiado de dueños hace algo más de un año y se encuentra en una fase de reestructuración de todos los programas para darle una nueva orientación e incorporar nuevos estudiantes. Y ahí entro yo, para abrir mercado en España y América Latina y para atender a los estudiantes iberoamericanos que se matriculen.

Me está pareciendo una experiencia muy interesante. Ver cómo se diseñan los distintos programas, cómo es todo el proceso, desde la plasmación en un papel de los contenidos, a solicitar las correspondientes autorizaciones al PCTIA o establecer relaciones con nuevos partners. Claro que el idioma sigue siendo un hándicap, pero asistir a las reuniones semanales, y que tengan en cuenta tus aportaciones y sugerencias es muy gratificante. Y por supuesto, en lo que se refiere a los mercados de mi competencia soy el rey, porque aquí nadie más habla español ni portugués, ni conoce nuestra forma de ver las cosas. En fin, muchas cosas que aprender. Y que se hacen todavía más interesantes cuando el equipo está formado por gente de diferentes nacionalidades y con distinto background. Además, las reuniones son una auténtica prueba de fuego para mi listening. :P

Por el momento estoy a media jornada, porque todavía no han empezado todos los curso ni hay ningún estudiante que hable español o portugués, pero con la intención de hacerme full time en cuando esté a pleno rendimiento.

Pues ya sabéis, si estás buscando un curso de inglés en Vancouver o tienes un nivel alto y quieres ver otras opciones como un programa de Hospitality Management o de Desarrollo de Aplicaciones Web para Móviles ya estás tardando en escribirme o en preguntarle a tu agencia por el Cornerstone International Community College of Canada. :P Afortunadamente, como se trata de programas nuevos y el college está abriendo nuevos mercados en estos momentos existen promociones con precios mucho más asequibles.

sábado, 24 de agosto de 2013

Un fin de semana en el agua, al estilo canadiense

Los canadienses en general, y los vancouveritas en particular, adoran las actividades al aire libre. Hiking es su actividad de tiempo libre favorita. Viene a significar senderismo, pero ellos la utilizan para todo. Desde un simple paseo por un camino o la playa, hasta recorridos más ambiciosos por la montaña.

El hiking es la actividad de tiempo libre por excelencia en Canadá

Pero cualquier tipo de actividad al aire libre es popular aquí, especialmente en verano, cuando el tiempo acompaña. El pasado fin de semana tuve la oportunidad de participar en una de ellas. Hace dos semanas que me mudé a West End (ya os hablaré del barrio en otro post) y ahora convivo con dos chicos mucho más amigables y que me ayudan a integrarme en la vida vancouverita. De hecho, son quienes me invitaron a pasar un fin de semana navegando por un lago en un barco vivienda (house boat). Thank you very much!

Vuelta al barco tras hiking por la costa de Shuswap Lake

Éramos quince personas. Al principio pensaba que era un grupo de amigos, pero no todo el mundo se conocía. Más bien era un grupo de amigos que fue invitando a otras personas fuera del grupo, por lo que además de disfrutar de la naturaleza es una forma de conocer gente nueva, una forma de socializar muy popular en Canadá.


Construcciones de piedras típicas de los nativos de British Columbia

El lago Shuswap está a unas seis horas en coche de Vancouver. En él hay varias compañías que alquilan barcos. El nuestro era de 16 plazas y nos salió por unos 400 dólares cada uno (unos 300€) de jueves a domingo. Allí cocinamos y comimos hasta hartarnos, nos bañamos en el medio del lago, atracamos en playas por la noche, hicimos algo de hicking, fiestas nocturnas… Todo en un ambiente muy agradable y colaborando todo el mundo en las tareas.

Vistas de la costa del lago Shuswap desde el barco

Los organizadores ya tenían planeada cada una de las comidas del día. Qué se comería y quien se encargaría de la cocinar en cada momento. Yo como fui una incorporación de última hora me dediqué a la fregar platos en un par de ocasiones. Las bebidas eran cosa de cada uno. Se bebió desde vino y cerveza a los cóckteles más variopintos.

Un tobogán que dio mucho juego a la hora de bañarse

Por la noche, una pequeña hoguera en la playa dio para divisar las estrellas y para hablar de lo divino y de lo humano. Yo en este viaje también volví a chocar con la barrera del idioma. Aunque mi nivel de inglés es suficiente para una convivencia y para conversaciones de tú a tú, en las charlas de grupo me perdía, las bromas se me escapaban y en muchas ocasiones me sentía un poco aparte, pero todo bien.


Despegue de hidroavión muy cerca de nuestro barco

El barco era un poco la realidad de Canadá. Aunque todos eran ciudadanos canadienses o residentes permanentes, excepto yo, los orígenes eran muy variopintos. Tres latinos (Chile, México y España), cinco asiáticos (Filipinas, Corea del Sur, Malasia y Hong Kong), dos estadounidenses y cinco nacidos en Canadá, de los cuales uno era francófono.

Unas de las pocas casas que se podían ver a orillas del lago

Desde luego, la experiencia mereció mucho la pena. Disfrutamos como enanos saltando al agua desde el barco, tirándonos por el tobogán y haciendo luchas con pistolas de agua. Vamos, un regreso a la infancia en un barco de treintañeros en adelante. :P

Quien esté interesado en alquilar un barco de estos, tiene más información AQUÍ.


Relajarse en el jacuzzi mientras disfrutas de las vistas del barco

Una tienda flotante donde repostar y comprar comida y souvenirs.


sábado, 22 de junio de 2013

El coste de la vida en Vancouver y la regla del 4/3

Cuando uno empieza a leer sobre el coste de la vida en Vancouver se queda con la idea de que es muy caro. Y, efectivamente, barato no es. Estamos hablando de un país con un nivel de vida mayor al de España. La gente gana mucho más dinero.

En cualquier caso, yo creo que para un europeo esa percepción está amplificada. Hay que tener en cuenta que un dólar canadiense no es ni mucho menos un euro y a la hora de percibir el valor de las cosas tendemos a compararlos como si valieran lo mismo. En estos momentos un euro ronda los 1,35 dólares, céntimo arriba, céntimo abajo.

En Canadá se utiliza mucho más la tarjeta que en España

Comparar Vancouver con Vigo sería ridículo, pero ¿es Vancouver más caro que Madrid o Barcelona? Sí, lo es. Pero tampoco tanto. En términos generales es un poco más caro, pero no creo que mucho más. Aquí tenéis una web donde se compara el nivel de vida entre dos ciudades.

Y la diferencia retributiva es abismal. El sueldo medio canadiense casi duplica el español. Según un informe difundido por Adecco el pasado mes de mayo, en España el salario bruto medio es de 1.639 euros al mes. Vamos, una caca. El salario medio canadiense, según datos oficiales del Gobierno, es de 24,08$ la hora. Esta retribución, calculada para 40 horas semanales, que es lo que curramos normalmente los españolitos, supone un salario medio mensual de 4.143 dólares, unos 3.024 euros, casi el doble que el español.

Pero ¿cómo calcular fácilmente el precio de cualquier cosa en euros? He estado haciendo una tabla de Excel y me acabo de inventar la regla del 4/3, por la que a grosso modo podemos decir que 4 dólares son aproximadamente 3 euros. Así tendríamos:

From Vigo to Vancouver (4/3)
dólares
4$
8$
20$
40$
120$
200$
400$
euros
3€
6€
15€
30€
  90€
150€
300€

¿Cuánto cuestan entonces las cosas en Canadá? Por el momento estoy viviendo en homestay, por lo que el precio de la comida no lo controlo mucho. Quizás alguien que ya esté viviendo por su cuenta aquí pueda aportar algo más, pero aquí os dejo una tabla con algunos precios estimativos. La tercera columna muestra el precio aproximado en euros por la regla 4/3. Como veis, no difiere mucho de la conversión exacta.

$$$
€€€
€ (4/3) 
cappuccino
3,40
2,48
             2,55 

cerveza pub
6,50
4,75
             4,88 

habitación West End
650
474,50
487,50 

menú japonés
7
5,11
   5,25 

corte de pelo
22,40
16,35
           16,80 

gin tonic
   7
5,11
 5,25

bono transp. 1 zona
91
66,43
           68,25 

homestay
750
547,50
562,50 

salario medio
4.143
3.024,39
     3.107,25 

Los precios son estimativos. Por supuesto, puedan variar mucho en función del sitio. También, los tamaños de los productos difieren a los de España. El cappuccino es tamaño vaso. La cerveza es una pinta en vez de una caña. Y las copas son la mitad y ligeritas de alcohol. Tan solo es para que os hagáis una idea y veáis que si convertimos el valor a euros la cantidad no asusta tanto. [Actualizado 24/06/2013]

Lo que sí que hay que tener en cuenta, cuando vayas a comprar algo es que aquí el precio de las etiquetas no incluye los impuestos, por lo que  habrá que sumarle un 12% más de tasas en Vancouver (cada provincia tiene sus propios impuestos y difieren). Además, está el tema de las propinas, alrededor de un 10% más en restaurantes, bares y discotecas.

martes, 4 de junio de 2013

Primer contacto con la naturaleza: el Lynn Canyon Park

Si habéis mirado alguna guía o información turística sobre Vancouver, seguramente habréis visto una foto como esta:

Aquí se observa el tamaño del puente de Lynn

Pero no, no es la misma. No es el famoso y caro puente colgante de Capilano, el más largo (140 m) y alto (70 m) del mundo. Ir a él cuesta unos 30$CAD, según la Lonely Planet. Este es el del Lynn Canyon Park, la alternativa gratuita y menos turística. Aquí la altura es de 50 metros, que ya le llega para los que padecemos vértigo como yo. Porque el puente se mueve, claro.

Algunos se equipan con casco y cámara incorporada

Este parque frondoso, al igual que el de Capilano, está en North Vancouver, un municipio independiente separado de Vancouver por el mar. El medio de comunicación más habitual entre ambas orillas es el Seabus, un ferry similar al que cruza la ría de Vigo para comunicar la ciudad con Cangas. Forma parte del sistema de transporte metropolitano de Vancouver, así que está incluido en el bono mensual y no tuve que pagar nada. Una vez que llegas a la otra orilla, tienes una estación de autobuses, y uno de ellos te lleva directamente al parque.

Interior del seabus que conecta Vancouver con Nort Vancouver

El parque no es muy grande. Con una mañana o una tarde es suficiente. Pero en él ya se aprecia la fuerza de la naturaleza en Canadá a muy pocos kilómetros de la gran ciudad. Por cierto, el agua del río está congelada. Ya os podéis imaginar. Río arriba todavía se están las cimas nevadas de las montañas. Aquí tenéis unas imágenes para que os hagáis una idea de la naturaleza de Canadá en estado puro.








Y aquí una foto desde el puente, alargando el brazo con la cámara, porque yo no me asomo ni de broma.

Vista desde el puente de Lynn Canyon Park

Estamos en zona de osos y para no atraerlos los contenedores de basura están preparados de forma que no puedan hurgar en ellos. Para abrirlo es necesario meter la mano en esa rendija que veis y pulsar un botón que hay en el fondo. Debe de ser que los osos se las ingenian bastante bien para conseguir lo que quieren.

Un contenedor de basura a prueba de osos

Y de nuevo, en el barco, esta es la vista de Vancouver desde el mar un día nublado.



domingo, 21 de abril de 2013

Y por qué Canadá?

El objetivo principal de mi marcha es volver hablando inglés, por lo que mi destino tenía que ser obligatoriamente un país anglófono. Pero también buscaba un país que me permitiese trabajar. No quiero desaprovechar la oportunidad de tener una experiencia laboral internacional.

Lo más fácil, por proximidad y por facilidades burocráticas, es quedarse dentro de la Unión Europea. Aquí no necesitas visado, tienes derecho a sanidad pública y hasta te puedes llevar la prestación por desempleo. Reino Unido e Irlanda parecen las opciones más obvias. Pero tanto para mí como para todo el mundo, por lo que no es de extrañar que en estos momentos difíciles, las calles de Londres se hayan llenado de españoles en búsqueda de trabajo. Las numerosas oportunidades laborales que ofrecía UK hace unos años ya no son iguales. Y ahora hay una marabunta de jóvenes españoles y de otros países en situación parecida, con los que tendría que competir para un puesto de trabajo. Además, tanto el nivel de vida como el precio de los cursos son elevados y los salarios no tanto. Y el cambio de la libra tampoco ayuda.

Londres ya no es el paraíso laboral de hace años

En un primer momento me atraía el hecho de vivir en un país en vías de desarrollo y con grandes expectativas de crecimiento, como es Sudáfrica. En concreto, Ciudad del Cabo. Vivir en África sería un cambio brutal. El nivel de vida es barato y el número de alumnos en los cursos es más reducido. No obstante, el paro todavía es muy elevado, en torno al 20%, por lo que no concede visados de trabajo a estudiantes, para proteger a sus ciudadanos, por su alto nivel de desempleo para trabajos no cualificados. Y el alto nivel de violencia tampoco ayuda.

Justo lo contrario a lo que pasa en Australia, con un paro que ronda el 5%, donde los estudiantes ocupan los puestos de trabajo que no quieren los australianos. Australia permite trabajar 20 horas a la semana con visado de estudiante y cada tres meses disfrutas de un mes de vacaciones en el que puedes trabajar hasta 40 horas. A ello se suma un país tan lejano como atractivo, con una enorme calidad de vida y un clima envidiable, a pesar de que el viaje dure más de 20 horas.

Sudáfrica permite combinar clases de inglés con un destino exótico

Pero Australia lo tiene organizado de tal forma que parece una máquina de hacer dinero con los extranjeros. Para quedarte en el país tienes que matricularte en un curso (unos 3.000 euros para uno de inglés de 3 meses). De esta forma puedes trabajar, normalmente en puestos que ellos no quieren, pero lo que ganas lo necesitas para vivir allí (si te llega). Además, cada vez que pagas un curso y solicitas un visado tienes que pagar una tasa de unos 400 euros. Y la primera vez que lo haces, antes de entrar, hacer un reconocimiento médico en un lugar autorizado (en España solo en Madrid o Barcelona) que te cuesta más de 100 euros. 

Y nada te asegura que vayas a conseguir trabajo, especialmente si tu nivel de inglés no es bueno. Porque allí el nivel de vida es carísimo, especialmente en Sydney. He estado sondeando un poco lo que podría costarme una habitación y lo más económico que encontré fueron habitaciones compartidas por 150 dólares la semana. Para tener habitación privada habría que contar con unos 300 dólares más o menos, lo que serían unos 1.200 dólares al mes (casi 1.000 euros).

En Sydney el precio de una habitación ronda los 250 euros a la semana

Por su parte, Canadá, aunque tiene una política migratoria similar y comparte con Australia ser un enorme y despoblado país (ambos más grandes que Europa y con menos habitantes que España) no me da la impresión de que hagan tanto negocio con los extranjeros. Me parece que sus políticas son más amables, aunque también muy protectoras a favor de sus ciudadanos. Para empezar, tramitar un visado cuesta cuatro veces menos, unos 100 euros. Canadá tan solo permite trabajar 20 horas semanales a los estudiantes universitarios. Y los precios de los cursos universitarios, aunque asequibles para los canadienses, son prohibitivos para los extranjeros porque tienen precios diferentes para foráneos. Tampoco la sanidad pública está disponible para los de fuera, que tienen que contratar un seguro médico privado obligatoriamente.

Otra opción que permite el Gobierno canadiense para estudiar y trabajar en el país son los programas de estudio y trabajo, que ofrecen prácticamente todas las escuelas de idiomas. El Gobierno canadiense permite trabajar a aquellos estudiantes que cursen un programa que exija una parte práctica, aunque nunca debe ser superior a la parte teórica. Así, las escuelas de inglés han creado cursos de inglés a medida que cuentan con una parte en la que el alumno pone en práctica el inglés aprendido previamente en un entorno profesional, y de esta forma uno puede trabajar y autofinanciarse parte de su estancia. Pero parece ser que esta opción la van a eliminar a partir de 2014.

Canadá es conocida por su naturaleza y sus paisajes espectaculares
Otra opción a la que pueden optar los españoles menores de 35 años es el Working Holiday Permit, un visado que permite viajar y trabajar libremente en el país durante un máximo de 12 meses. Todos los años la Embajada de Canadá en París (que es la que concede los visados a españoles) anuncia nuevas plazas pero se agotan en nada. Hay que enviar toda la documentación por correo y si quieres que tu solicitud llegue entre las primeras debes contratar mensajería privada. Sino te pasará como a mí, que me tardó 10 días en llegar la documentación por correo certificado urgente y quedé fuera. Visita la web de la embajada para informarte.

También existen otras opciones como Estados Unidos, pero aquí lo de trabajar es imposible y las políticas migratorias son más restrictivas, o Nueva Zelanda, que también cuenta con un visado de Working Holiday, aunque en este caso es solo para jóvenes hasta 30 años de edad.

La opción del Study and Work Program de Canadá me gustó desde el principio, porque primero obtienes en la escuela las habilidades lingüísticas necesarias para poder enfrentarte el mercado laboral, y te dan las pautas necesarias para ser capaz de buscar tú mismo el trabajo, o bien te lo buscan ellos previo pago. Por otro lado, Canadá siempre se sitúa entre los mejores países para vivir, tiene fama de ser una sociedad culta y tolerante, es segura, cuenta con unos paisajes increíbles y una proximidad a Estados Unidos también muy interesante. Aunque su nivel de vida es caro, no tanto como Australia, y el cambio es más favorable que el del dólar australiano y mucho más que la libra esterlina. Los precios de los cursos, con el cambio a euros, también son de los más asequibles (yo he conseguido una oferta de un curso de inglés de 5 meses y medio de 29 horas semanales y que me permite trabajar otros 5 meses y medio por solo unos 2.000 euros). Y una experiencia laboral en Canadá al fin y al cabo es una experiencia laboral americana, y seguramente ofrezca una nueva visión, que será muy valorada en España en un futuro.

El problema que le veía a Canadá es el tiempo, el frío. Hasta que descubrí que existe una ciudad, Vancouver, que apenas llega a bajar de los cero grados en invierno, que aparece en todos los ránquines de las mejores ciudades para vivir del mundo, que tiene mar y playa, que todo el mundo dice que es preciosa y en la que llueve mucho. Y yo me pregunto si llover mucho es llover como llueve en Galicia o más.

Por todo ello finalmente Vancouver ha sido mi destino elegido. Y allí voy. Faltan 15 días…