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domingo, 20 de julio de 2014

El implied status en Canadá o la tierra de nadie

El implied status es la situación en la que se encuentran los residentes temporales en Canadá cuando su permiso de estudio o trabajo expira pero están esperando una respuesta de Inmigración para prolongar su estancia. De esta forma, los emigrantes pueden permanecer en Canadá de forma legal y conservando el status que tenían con el  visado expirado hasta recibir la resolución de su solicitud de nuevo visado, tal y como está recogido en la web de inmigración del Gobierno de Canadá

Eso sí. Tu única prueba de implied status será el justificante de envío de tu solicitud a través de Canada Post, el Correos canadiense. El visado de tu pasaporte estará caducado y no tendrás ningún papel que justifique tu situación, por lo que no debes salir del país ni exponerte a ninguna situación con la que puedas perder tu status actual.



Haber solicitado la PNP no es suficiente para obtener el implied status, ya que la PNP se solicita a un organismo provincial y no a una oficina de inmigración. Si estás esperando la PNP, deberías solicitar una ampliación de tu permiso de trabajo, para poder seguir trabajando mientras no obtienes la PNP. Lo más probable es que ese permiso de trabajo te venga denegado, a no ser que cumplas algún otro requisito que te permita extender tu visado. Pero lo que haces con esa situación es ganar tiempo hasta recibir la PNP. Una vez que recibes la PNP, sí que puedes solicitar un visado de trabajo para trabajar de forma legal en Canadá, mientras esperas por la permenent residence.

El proceso de espera de la PNP se está haciendo insufrible. Si hace un tiempo ya tenías el resultado en un mes, hace unas semanas me respondieron a un email diciendo que estaban tardando entre 14 y 16 semanas, y la realidad es que unos amigos yo están en la semana 16 y todavía siguen esperando.

Sin embargo, la respuesta al permiso de trabajo rechazado la están dando en cuatro semanas, por lo que ya me veo planeando unas vacaciones fuera de Canadá en cuanto reciba la carta que me diga que debo abandonar el país o restablecer mi situación legal en el país lo antes posible.

En caso de evacuación inmediata, la frontera más próxima: USA
Y así es la paradoja de esta situación. Necesitas un contrato de trabajo para solicitar la PNP. Necesitas un permiso de trabajo para poder trabajar. Y necesitas la PNP para conseguir un permiso de trabajo… ¿Y qué pasa si no puedes trabajar porque no tienes visado de trabajo, pierdes tu contrato porque no puedes trabajar, y recibes finalmente la PNP, pero ya no tienes oferta laboral? Pues ni idea…

Una vez que recibes la carta con la que se te termina el implied status, si la respuesta es negativa, tienes un plazo máximo de 90 días para abandonar el país o restablecer tu situación legal (según me han contado, porque no lo he leído en ninguna parte).

Pues así estamos. Esperando. Menos mal que tengo amigos que me van abriendo el camino y los ojos, y esperemos que poco a poco empiecen a recibir noticias. Mucho ánimo a todos los implied status que van contando los días para ver si llegan a tiempo a la PNP y esperemos que los oficiales encargados del tema no cojan muchas vacaciones este verano… J

viernes, 4 de julio de 2014

La PNP o Provincial Nominee Program

Llega un momento en la vida de todo emigrante en que el visado está a punto de expirar y necesita decidir qué va a hacer para ser capaz de continuar en el país de destino. Y en Canadá es lo mismo. Como ya comenté en su momento, las formas más sencillas para llegar a Canadá y trabajar son la Working Holiday Visa, en sus diferentes variantes, y los programas de estudio y trabajo, que desde el 1 de junio sólo se pueden hacer estudiando en colleges y universidades, con estudios con finalidad académica, vocacional o profesional. Ya no es posible con cursos de inglés, aunque sí que se pueden combinar cursos de inglés con programas vocacionales, por ejemplo.

En Canadá las opciones de emigración son múltiples. Cada provincia tiene sus propios programas y el Gobierno federal otros comunes para todos los territorios. Existen agencias de inmigración con consultores certificados para orientarte cuál es la mejor opción  y que cobran una pasta. De hecho, la inmigración se ha convertido en un gran negocio en Canadá, aunque también es cierto que con paciencia, leyendo y preguntando, es posible tramitar todo por uno mismo. En las propias páginas de inmigración advierten de que el hecho de hacer la solicitud a través de un abogado no ofrece más garantías que hacerlo tú directamente.


Lo conocido como PNP, o Provincial Nominee Program, son los programas que tienen las distintas provincias para seleccionar a los emigrantes a los que quieren ofrecer la permanent residence. Cada una de las provincias ofrece varias categorías, con diferentes requisitos, por lo que lo único que hay que hacer es comprobar si cumples los requisitos de alguna de las categorías y aplicar.

Solicitando la PNP lo que consigues es una nominación de la provincia para convertirte en permanent resident. Aquí, a diferencia de Gran Hermano, las nominaciones sirven para quedarse en el país y una vez conseguida, mientras esperas por la permanent residence, ya puedes solicitar un visado de trabajo. En muchos casos es la forma más sencilla para ser capaz de trabajar en Canadá de forma legal.

En el caso concreto de British Columbia, la provincia de Vancouver, el Gobierno provincial facilita una herramienta online donde puedes averiguar si encajas en alguna de las categorías posibles.

Pero si lo tuyo es más de leer todas las opciones y decidir, aquí tienes las diferentes posibilidades que ofrece British Columbia para conseguir la permanent residence como trabajador. Yo me he decantado por la categoría denominada Skilled workers, cuyos requisitos no son demasiado complicados si tienes una oferta de trabajo en un puesto con cierta responsabilidad. Básicamente las principales condiciones son las siguientes:

-Conseguir un puesto de trabajo indefinido enmarcado dentro de las categorías 0, A o B del NOC.

-Tener la formación adecuada para desempeñar ese puesto, así como alguna experiencia, ya sea en Canadá o en tu país.

-Que tu sueldo se enmarque dentro de los baremos habituales para ese puesto en la provincia o ciudad en la que vas a trabajar. No es necesario que sea el sueldo medio, pero que no sea el mínimo. Es una forma de proteger el mercado laboral canadiense y que los sueldos no bajen debido a la inmigración. Como los sueldos de inmigrantes no suelen ser los más altos, lo mejor es buscar un NOC que se corresponda con tu perfil y con tu puesto, pero con la menor responsabilidad posible dentro de los grupos 0, A o B (normalmente suelen estar en el grupo B), para que el salario medio sea menor. Es decir, mejor ser un marketing specialist, que un marketing manager, por ejemplo. Puedes conocer los salarios medios de tu puesto en este enlace.


La empresa también tiene que cumplir ciertos requisitos, como un número de empleados determinado y llevar funcionando cierto tiempo en la provincia. Tenéis toda la información detallada en los links, por lo que debes leerlos cuidadosamente para ver si puedes participar en este programa.

A día de hoy la respuesta del Gobirerno de British Columbia a la nominación tarda unas 14-16 semanas. Después de recibirla, es cuando ya puedes solicitar la permanent residence al Gobierno Federal y un permiso de trabajo para poder seguir trabajando, en el caso de que ya lo estuvieras haciendo de forma legal, mientras esperas por la permanent residence. La permanent residence todavía tarda unos 9 meses más desde que la solicitas. Así, en total todo el proceso tarda alrededor de un año, aunque ya puedes estar trabajando legalmente una vez recibida la nominación.

¿Pero qué pasa si antes de recibir la nominación expira tu permiso de trabajo, como es lo que me sucede a mí  hoy mismo?  Pues ahí empieza lo que se denomina implied status, que es una especie de limbo legal, que os explicaré en el próximo episodio…

IMPORTANTE: Digan lo que te digan, y te recomienden lo que recomienden, vete siempre a la fuente principal, que son las páginas de Inmigración de Canadá o de los programas de nominación de las distintas provincias, y leer con detenimiento los requisitos, para conocer cuál es la mejor opción para ti.

jueves, 22 de mayo de 2014

Un año después y más Vancouver

Ya ha pasado más de un año desde mi llegada a Canadá y ni una conclusión ni nada. Tengo el blog muy abandonado y a todos vosotros desinformados. No es que no pasen cosas. Qué va! Pero el tiempo apremia y las horas parecen insuficientes para hacer todo lo que uno quisiera

En lo que va de mes he visitado Okanagan, lo que viene a ser como La Rioja de British Columbia, zona de viñedos y de paisajes que recuerdan al Mediterráneo; Portland, la ciudad crazy de Estados Unidos, donde todo es posible, y la costa de Oregón, que me ha recordado mucho a mi amada Galicia, costa verde y acantilada, con playas con mucho oleaje. Y en lo que me queda de mes, tengo pendiente un concierto de Lana del Rey y otro de Lady Gagá… Parece que en el mes de mayo he condensado todo lo que no he hecho en el resto del año… Hay que aprovechar, que queda poco, diréis vosotros, pero no, esperemos que no…

Totems, antiguas construcciones indígenas en Stanley Park

Todavía hay más novedades y más importantes. Por un lado, por fin soy un empleado a tiempo completo en una sola empresa y con un horario más que bueno: de 9 a 5 de lunes a viernes. Como un señor…

Y por otro, y por consiguiente, he tomado la decisión de quedarme en Canadá más tiempo. O por lo menos de intentarlo. Aunque no las tenía todas conmigo. Y no tenía muy claro qué es lo que quería hacer. Una vez más en mi vida he decidido aprovechar las oportunidades que me han venido dadas y disfrutar el momento.

Sí, oportunidad, porque quedarse en un país que no es el tuyo no es tan fácil. Vivimos pendientes del visado, del permiso de trabajo, de papeleo y burocracia… No somos ciudadanos y nuestros derechos están reducidos. Lo saben los que quieren venir a trabajar aquí y no pueden. O los que ven que su permiso está a punto de expirar y sondean todas las opciones habidas y por haber que les permitan permanecer y continuar su aventura.

Hace un mes estaba en pleno proceso de negociación con mis dos empresas. La verdad, sin muchas ganas de pelear. Una cosa, como os he dicho, es aprovechar la oportunidad, y otra muy distinta es hacer todo lo posible por conseguir quedarme aquí a cualquier precio, como si el mundo no fuera suficientemente grande o Vancouver el único paraíso del mundo. No era esa mi pretensión. Desde luego mi experiencia en Vancouver ha sido más que gratificante, pero siempre he intentado ser crítico con esta ciudad. Y como os he dicho, no estaba dispuesto a intentar quedarme aquí a cualquier precio.

El puente colgante de Capilano... cruzo, no cruzo, me pongo a saltar...

Pero a pesar de que hay cosas que no me gustan, y de las que no voy a hablar ahora, hay algo que Vancouver indiscutiblemente tiene y que España desde luego no. Y son las oportunidades laborales y de promoción. Mi caso es que ambas empresas me han ofrecido jornada a tiempo completo y apoyo para esponsorizarme para continuar en Canadá. Ambas. Pero aunque éste es mi caso y no todo el mundo tiene la misma experiencia. Sí que es cierto, que aquí si eres un poco espabilado y trabajador es muy fácil promocionar en muy poco tiempo. Una amiga, por ejemplo, que llegó también hace un año, empezó a trabajar de dependienta en Zara y en unos meses, y con un inglés bueno, pero no nativo, ha conseguido hacerse jefa de planta en una de las principales tiendas de la ciudad. En meses… ¿Alguien se imagina entrar a trabajar en un Zara en España y hacerse encargado/a en menos de un año y sin dominar el idioma?

Pues aquí esas cosas pasas y a mí, como a muchos otros, me ha pasado. El college en el que yo trabajo me ha demostrado su apuesta por mí. Y ahora a mí me toca estar a la altura. Pensar que el día que salí de esa entrevista de trabajo no esperaba nada y que ahora me están abriendo las puertas a Canadá…
Y una vez que una empresa apuesta por ti, ¿Quién soy yo para decir que no y que me vuelvo a mi país a chupar del paro o a empezar de nuevo en otro en el que no sé cómo me irá? Y una frase colosal de un amigo que me ayudó al lanzarme al charco. “Si te vas ahora, nunca podrás volver. Pero si te quedas, siempre te podrás marchar”.

Y una vez decidido que voy a aprovechar esta oportunidad, el siguiente paso ha sido decidir cómo. Por consejo de mi propia empresa y tras haberme informado un poco con gente en similar situación, me he decantado por el programa provincial, conocido por PNP (Provincial Nominee Program). No es en sí un permiso de trabajo, sino un primer paso para solicitar la permanent residence, lo que dicho así parecen palabras mayores, pero al fin y al cabo es la forma más fácil de conseguir un permiso de trabajo y de despreocuparse de los visados. La provincia te tiene que nominar y después tienes que solicitar la permanent residence al Gobierno Federal, y en ese proceso ya puedes estar trabajando.Pero eso es ya otro capítulo del blog, que prometo escribir en breve. Y ahora a esperar a que me nominen, pero aquí, a diferencia de Gran Hermano, los nominados son los que se quedan. Buen fin de semana, familia!


miércoles, 2 de abril de 2014

España vs Canadá, o de cómo nos ven y cómo nos vemos

España y lo español tiene una buena imagen en Canadá, por lo menos en Vancouver. A pesar de la crisis y del éxodo de españoles que está marchando del país, todavía hay canadienses que quieren dejarlo todo y empezar una nueva vida en España.

Tengo dos amigos-conocidos que están decididos a buscar un futuro en España. Uno de ellos ya ha vendido su piso y ahora tiene en venta su negocio, con el objetivo de comprar en el Eixample barcelonés un piso de más de 500.000 euros que le abriría las puertas a la residencia permanente. Sí, en España si quieres ser español gastas pasta y te lo ponen fácil. Pero que nadie se engañe. En Canadá, también. Su idea es montar un salón –como se le llama a una peluquería fina y de nivel, donde en vez de cortar el pelo, crean tendencias…-. Le he advertido de la situación de España, de que allí los negocios cierran en vez de abrir, donde los impuestos son mucho más altos y los salarios más bajos, donde la gente se va… En fin, que informado está, incluso del referéndum anunciado de independencia de Cataluña, pero él erre, que erre, que ha estado en Barcelona y quiere irse a vivir allí, que es un momento bueno para invertir en España, que está harto de Vancouver después de más de 20 años y que en nuestro país hay calidad de vida y es donde quiere pasar el resto de sus días…



El segundo más de lo mismo. Éste, divorciado, está esperando que su hijo se independice para irse a vivir a Málaga con su nueva pareja. Su idea es trasladar el trabajo que está haciendo aquí. Crear una empresa que acerque el capital privado a las universidades, ese capital privado que nos dice continuamente que los españoles somos vagos y poco eficientes, que nos paga cada vez salarios más ridículos y exige carreras, másters y varios idiomas, para trabajar explotado por un salario de mileurista, menos que un salario mínimo canadiense. Y yo le comento lo mismo, que ahora no es un momento para empezar un negocio en España, que en España las universidades tienen fundaciones para hacer ese trabajo, que necesitas contactos, y que los negocios en nuestro país no son tan fáciles como aquí…

Ser español mola en Canadá. El español es un idioma en alza. De hecho, es el idioma más hablado en América y cada vez con más hablantes en Estados Unidos, donde muchas empresas de atención al cliente ofrecen sus servicios tanto en inglés como en español. Y España es Europa. Somos atractivos para los canadienses pero también para otros inmigrantes, especialmente asiáticos. Somos alegres, felices, amables, vivimos bien. Creen que trabajamos poco y que nos pasamos el día durmiendo (la siesta, se entiende). Fiesta y siesta son las dos palabras más internacionales en español. Todo el mundo las entiende y marcan, desgraciadamente, nuestra imagen. Un día me dijeron si “jugaba” con no sé qué. Traducción literal del inglés. Yo pregunté que qué era eso que no tenía ni idea. Por lo visto era una droga, y se sorprendieron como siendo español no la conocía. A veces no entienden que aunque la fiesta y el alcohol forman parte de nuestra cultura, nosotros no nos dedicamos a emborracharnos solos en casa, sino que es una forma de socializar, y aunque salgamos hasta la madrugada no necesitemos sustancias adicionales (por lo menos no todo el mundo, o de forma generalizada).

Hemos exportado con alegría esos estereotipos turísticos de tierra de fiesta, playa, siesta y felicidad, que más allá de nuestras fronteras se piensan que mientras ellos trabajan nosotros nos dedicamos a dormir, cuando la verdad es que las jornadas laborales españolas son mucho más largas y, lo que es peor de todo, se ve completamente normal trabajar horas extras sin que te las paguen. En Canadá, en cambio, el salario es por horas, y cuantas más horas trabajes, más dinero ganas, lo que hace que los empresarios estén menos interesados en que calientes la silla de tu oficina.

La verdad  es que esa imagen que se ha creado de los españoles con el trabajo no solo se la creen fuera, sino que nosotros mismos tenemos el complejo de pensar que somos más vagos, menos eficientes y menos profesionales que el resto del mundo. Y no. No señor. Tenemos unos horarios diferentes, pero en el tiempo que llevo en Canadá, por mi experiencia y la de otros españoles que están trabajando aquí, no creo en absoluto que así sea. Más bien todo lo contrario. En España hay mucho joven profesional, muy currante, muy cualificado, y mal pagado, que con un buen nivel de inglés sería capaz de comerse el mundo, al menos en Canadá.

¿Y  entonces? ¿Por qué las empresas en Canadá funcionan y en España no? Ese es un misterio que me preguntan continuamente aquí y que es difícil contestar… Pero hay que tener en cuenta que Canadá es un país enorme con muchísimos recursos, como petróleo, y que está menos poblado que España, por lo que toca mucho más a repartir por cabeza, y por lo tanto muchos menos impuestos a pagar, aunque ellos piensen que no, porque se comparan con sus vecinos del sur, donde los impuestos son bajos porque los servicios sociales también lo son.


En fin, que no hay nada como verse a uno mismo desde fuera para conocerse mejor e incluso valorarse más.

jueves, 13 de marzo de 2014

Diez meses en Vancouver y convertido en un auténtico busy man

Miércoles, mitad de la semana y escupiendo adrenalina por todas partes. Así es mi lunes a viernes habitual. Cuatro horas de trabajo. Veinte-treinta minutos para llegar al segundo. Y cuatro horas más para finalizar. Dos medias jornadas que hacen una completa.  A ello se le suman mis visitas al gimnasio, hacer la compra, cocinar, lavar ropa, estudiar algo de inglés,  practicar el listening con películas y alguna vida social. En definitiva, me he convertido en un busy man al Canadian style! :P

Y a pesar de trabajar ocho horas seguidas, comiendo mi sándwich o la comida de mi tupper delante del ordenador, pocas veces mi trabajo me había provocado tanta satisfacción. O si lo he sentido ya no me acordaba de ello ¿Tengo el mejor trabajo de mi vida? No ¿Es la mejor empresa en la que he trabajado? No. Pero venir de un país donde el desempleo y las malas condiciones laborales son la causa de una depresión  colectiva, te hace valorar esa sensación de estrés, de que no te llegan las horas para hacer tantas cosas y de que se sucedan acontecimientos prácticamente cada día.

Imagen tomada en mi camino entre trabajos
Trabajar, aprender trabajando, sentirte valorado y obtener pequeños triunfos que te motivan a seguir adelante es en estos momentos una de las grandes satisfacciones de mi vida en Vancouver. Además, el hecho de hacer cosas nuevas, que se multiplican por dos con dos trabajos, tener compañerosde distintos países (Brasil, Japón, Reino Unido, India, Corea, China y, por supuesto, Canadá), hablar cada día con personas con historias diferentes e intentar ayudarles  y ofrecerles soluciones.... Nunca pensé que diría esto, pero es cierto, trabajar puede ser un motivo para la felicidad, sin que tenga que ser ganando mucho dinero  esforzándote poco.

Trabajo en una statup (una empresa online) y en un college que está empezando, por lo que ambos lugares son caldo de cultivo de nuevas ideas, nuevos retos y aprender día a día con cosas nuevas.
Es curioso como esta situación me recuerda a mis comienzos laborales, cuando trabajaba más duro a cambio de menos dinero, pero lo hacía ilusionado porque creía en el proyecto de mi empresa y estaba contento de participar en él. Desde luego, ver nacer una empresa, aportas tus ideas y verla crecer día a día es una gran satisfacción personal.

Ya van diez meses en Vancouver y mirando hacia atrás veo todo lo que he avanzado y los objetivos que he ido cumpliendo. Mi inglés dista mucho de ser perfecto, pero soy capaz de comunicarme en prácticamente cualquier situación. La gente me entiende sin problemas y yo cada vez necesito esforzarme menos para entenderlos, aunque sigue habiendo personas y acentos que se hacen más duros.

Típica valla para tapar las obras, pero aquí dice "necesitamos personal"
Laboralmente, he conseguido pasar las tres entrevistas a las que me han llamado y he ido progresando poco a poco en donde me he quedado. He conseguido que fueran valorando mi trabajo a pesar de mi macarrónico inglés y en ambos casos me han mostrado su interés en intentar ayudarme para conseguir ampliar mi visado de trabajo, lo que no es poco y se agradece y mucho.

A nivel personal, la ciudad inhóspita para la vida social que me ha llegado a parecer Vancouver en algún momento, ya no lo es tanto. Y las barreras culturales y lingüísticas, que he sufrido y padecido para hacerme un hueco en ella, parece que poco a poco se van suavizando. Sigo topándome con conductas que no comparto y con una forma de ver las cosas que no entiendo, pero poco a poco voy consiguiendo interpretar sus códigos, recibo mensajes y llamadas en mi móvil que antes eran imposibles y llega el fin de semana y ya tengo que empezar a organizarme para cenas, cafés y fiestas. Y he descubierto que el acento español hablando inglés es sexy! :P

Ahora también soy consciente de que no todo estaba fuera, sino también dentro de mí. Llegas a una ciudad nueva, con una cultura diferente y un idioma que no dominas, sin amigos ni familia, y esperas recibir lo mismo que recibías de ellos, sin darte cuenta de que eres un completo desconocido para todo el mundo. Y tú eres la única persona con la que puedes contar.

Una de las primeras imágenes que saqué de Vancouver
Pero también es cierto que te acabas cruzando con mucha gente excepcional, mucha que pasa y poca que se queda. Pero también la hay. ¿Españoles? Sí, por supuesto. Claro que no puedes estar rodeado de españoles todo el rato. Y que si estás en otro país es para integrarte y hablar su idioma. Pero también es cierto que, cuando estás fuera, tener a mano a alguien que pueda compartir tu visión de las cosas y con el que sabes que puedes contar en cualquier momento es un lujo. Y yo afortunadamente creo que he tenido la suerte de conseguir ese equilibrio.

Es curioso como ahora que empieza la cuenta atrás, uno es cuando más disfruta, porque lo que antes era muy difícil ahora ya no lo es tanto. Veamos a ver qué pasa en estos tres meses y medio que me quedan, pero si no puede seguir siendo en Canadá, el mundo sigue siendo muy grande ¿no?

martes, 31 de diciembre de 2013

Los otros (españoles)

Cuando las propias empresas recurren al tema de la emigración en sus anuncios de Navidad es que algo muy fuerte está pasando. No hay estadísticas que valgan, porque en ningún sitio se refleja la magnitud de este fenómeno que se está dando en España en este momento. La gente se va. Aunque la mayoría con la esperanza de volver pronto, otros no lo harán.

Vancouver es una ciudad internacional. No muy grande, pero en la que puedes conocer  personas de sitios que casi no sabías ni que existían, y si lo sabías, pensabas que estaba tan lejos y tan aislado, que sus habitantes tendrían cuernos y rabo. Sin ir más lejos, un amigo mío vive con una pareja de mongoles. Yo con un malayo. Y no es raro que en algún momento dado acabes tomando un café o una cerveza con un iraní o un saudita. Sí. Aquí beben alcohol. Te das cuenta de que por muy lejos que estén estos países, por muy distantes que sean sus culturas, al final todos tienen una historia detrás parecida a la nuestra.

En Vancouver cada vez es más menos raro escuchar acento español
Los españoles éramos muy exóticos en Vancouver hasta hace poco, pero desde hace unos dos años para aquí la comunidad de españoles ha crecido considerablemente y de vez en cuando uno puede escuchar por la calle español con acento castizo. Tanto es así, que nos hemos convertido en uno de los objetivos  más importantes de las escuelas de inglés.

Pero cuando en mi empresa discutimos sobre los temas de interés de las personas que salen al extranjero para estudiar inglés yo siempre digo lo mismo. Los españoles lo que buscamos es trabajo. Es algo que nos diferencia del resto de los estudiantes. Nosotros no salimos del país de vacaciones. No nos vamos buscando experiencias que nos hagan salir de la monotonía. Los españoles buscamos las oportunidades que el país en el que vivimos y el momento en el que estamos nos han quitado.

Al poco de llegar a Vancouver conocí a un arquitecto que se había venido a Vancouver con su mujer, también arquitecta, y con su niña pequeña. “¿Y a ti cómo te va?”, me preguntó en un tono triste. “Yo acabo de llegar”, le respondí, mucho más ilusionado. “¡Ah! ¡Pues mucha suerte!”. Afortunadamente trabajaban en un estudio de arquitectura, y seguramente como cualquier otro arquitecto, pero cobrando mucho menos que un canadiense. Nos conocimos en el portal de un edificio donde vivía otro español, que se volvía a España y se deshacía de las últimas cosas. Solidaridad española. La única que he visto aquí. Españoles que se van y que regalan sus pertenencias a otros compatriotas o las venden a bajo precio.

La motivación de los españoles a salir se centra en la búsqueda de trabajo
En una pizzería del que ahora es mi barrio, al poco de llegar, entré a pedir un trozo de pizza, con mi inglés dubitativo y señalando con el dedo. “¿Eres español?”, me preguntó con una sonrisa. Mi acento me delataba. “Sí, acabo de llegar”, le dije. Y no tardó en escucharme tres frases más para exclamar “¡Y gallego!”. Al otro lado de la barra estaba una coruñesa de poco más de 20 años, que atendía en un perfecto inglés a todos los clientes del local y con una sonrisa que daba vida a toda la pizzería. Detrás de esa sonrisa, muchas experiencias y ya mucho callo con tan pocos años. Venía de un ciudad del interior de Canadá, donde estuvo trabajando, pero donde le estafaron y no le llegaron a pagar.

Los españoles buscamos trabajo y por eso la mayoría de los extranjeros que vienen aquí con un Study and Work Program  son españoles. Es la opción más sencilla para los que no tienen la Working Holiday Visa.  Haces un curso de inglés de 3 o 6 meses y después puedes trabajar otros 3 o 6 meses. En un principio es para trabajar una vez que terminas el curso, pero como te suelen dar el Work Permit desde bastante antes, muchos se lanzan al mundo laboral en cuanto pueden, y realizan sesiones maratonianas. Seis horas de escuela (porque es obligatoria si no quieres perder el visado) y otras 6 trabajando de friegaplatos, recoge-vasos y, los más afortunados y con mejor nivel de inglés, de camareros. Doce horas diarias sin parar, comiendo en 5 minutos y echando una cabezadita cuando se puede, porque cuando toca día libre a ver a quien no le tientan unas cervecitas…


La mayoría de los emigrantes son recién licenciados sin experiencia laboral
Y  una de las preguntas estrella cuando te encuentras con un paisano es ¿y tú qué vas a hacer cuando se te acabe la visa? Los hay que vienen con todo planificado y estudiado. Que elijen vivir en una provincia canadiense determinada porque es más fácil conseguir la residencia permanente, el sueño de todo emigrante. Los hay que se van haciendo un hueco en el mercado laboral y van escalando poco a poco, hasta que llegan a un empresario dispuesto a esponsorizarlos para solicitar un visado de trabajo, haciéndose cargo el trabajador de todos los gastos, por supuesto (en torno a unos 3.000$).

Algunos están más ilusionados que otros. Unos piensan en quedarse aquí para siempre, y otros no ven el momento de regresar, o lo peor, no están bien aquí, pero tampoco saben muy bien qué hacer de sus vidas. ¿Adónde ir después?

También los hay que por la el choque cultural y la dificultad del idioma se acaban aislando y llegan a rozar la depresión.

Sí, claro que algunos se vienen con la tarjeta de crédito de papá y viven a todo trapo, pero no es lo más habitual, os lo aseguro.

Un día un canadiense me dijo que era afortunado por ser español. A mí me dieron ganas de partirle la cara. Mientras un licenciado canadiense tiene un sueldo más que decente y una carrera llena de oportunidades, los españoles tienen que huir de su país y alejarse de su gente para conseguir trabajos mal pagados o aquellos que no quieren los de aquí. “Lo mismo que sucedía en España con los inmigrantes”, me dijeron alguna vez. Pues, seguramente.

Algo común es ese afán por seguir adelante y buscar nuevas oportunidades

A todos esos jóvenes y no tan jóvenes que han dado el paso de buscar nuevas oportunidades fuera de su país. ¡Bravo! A esos que han decidido actuar, en vez de quedarse perdiendo el tiempo en casa de sus padres ¡Bravo! A esos que prefieren luchar por conseguir las cosas, aunque sea a veces malviviendo, en vez de renunciar a sus sueños por el conformismo ¡Bravo!

Lo que se está viviendo en España no es una fuga de cerebros. Supongo que los inteligentes son los que consiguen un trabajo dentro. Pero los que se marchan sí que son los que hacen cosas. Los que mueven un país. Los que luchan por sus sueños. Los que fracasan y los que los consiguen. Los que tienen sangre. En definitiva, los que viven.

 ¡A todos ellos un muy feliz año 2014! ¡Que todos vuestros objetivos se os hagan realidad! O al menos, que os acerquéis a ellos. Sean cuales fueren, ¡Mucha suerte!

miércoles, 23 de octubre de 2013

Empezando una nueva etapa: de la escuela a una startup

El tiempo aquí pasa rápido. Adaptarte a la nueva ciudad, aprender inglés, conocer gente de todo el mundo, descubrir la ciudad y los alrededores, buscar trabajo… Desde que llegué las cosas fueron sucediendo unas detrás de otras. A veces creo que hasta demasiado rápido. Empecé a tener estudiantes de español antes de ponerme a buscar en serio. Pasé mis primeras entrevistas de trabajo antes de terminar la escuela. Y así ya he llegado, casi sin darme cuenta, a la segunda fase de mi estancia: dejar la escuela y dedicarme plenamente al trabajo.

El viernes pasado fue mi último día de clases y ahora toca trabajar. He conseguido un puesto como online marketeer en una empresa de internet. Básicamente, me encargo de los contenidos en español, tanto de la web, como del blog y de las redes sociales, y de la estrategia de márketing para los mercados de habla hispana. Es una empresa pequeña, de gente muy joven, con una media de edad que andará alrededor de los 30 años (y porque yo la he subido), donde el jefe saca unas cervezas los viernes por la tarde y tenemos sesiones de música electrónica de vez en cuando... Ahora acaban de ampliar el equipo de marketing con gente que habla diferentes idiomas. Y ahí es donde estoy yo, encargándome de los contenidos en español.

ESL Explorer es un buscador de cursos de inglés en el extranjero

Aunque por el momento el salario no es gran cosa, he aceptado porque estaba interesado en conseguir experiencia en marketing on line y en saber cómo funcionaba una startup (pequeña empresa basada en la innovación y normalmente de e-comerce).  Además, me dan total flexibilidad con el horario, por lo que podría compaginarlo con otro trabajo. Es curioso como aquí si quieres ganar dinero para vivir tienes que dedicarte a la hostelería o tener una profesión tipo electricista, carpintero o algo así. Aquí los manitas son los que se forran… Pero no es mi caso, claro. A ver qué hago. Si ponerme en serio en la búsqueda de nuevos estudiantes de español o buscar nuevas habilidades profesionales: camarero, friegaplatos, recoge-vasos, jardinero (al fin y al cabo yo de pequeño quería ser “plantarista”)… :P

Entiendo que el tema del idioma es una barrera muy importante y no puedes desempeñar igual un trabajo si no tienes un nivel muy alto de inglés, pero ¿trabajando en español? En una agencia de estudiantes me ofrecieron trabajar gratis durante tres meses, abrirles mercado en América Latina y atender a los estudiantes que hablaran español a cambio de las gracias. ¿Alguien se imagina a una pyme española contratando a un inglés para abrir mercado en Estados Unidos a cambio de nada? A ver qué inglés o canadiense aceptaría eso… Es que ni contrato íbamos a firmar. Pero, bueno, puedo entender que te lo ofrezcan y que tú tengas la opción de decidir si te interesa o no, pero que te intenten convencer diciéndote que no puedes aspirar a otra cosa, que me van a formar en experiencia canadiense (muy necesaria para trabajar con españoles y sudamericanos) y que te mientan sobre la situación laboral de otras personas… Me ha parecido muy feo y sienta bastante mal que te traten así.

Y no creo que sea un hecho aislado. Ser emigrante es lo que tiene. Que las empresas se aprovechan. Y lo peor es que lo hagan precisamente las que se lucran a costa nuestra. Sí, que lo haga una agencia de estudiantes que vive de nosotros y que se ha llevado una comisión gracias a que he contratado el curso con ella… En fin… a respirar hondo y a seguir adelante.

Algunos hoteles tienen siempre anuncios de que contratan gente 

En menos de una semana me llamaron de ESL Explorer, como os comentaba, un buscador de cursos de inglés en el extranjero, que además de permitirte conseguir muy buenas ofertas en algunos cursos, te permite conocer la opinión de otros estudiantes sobre las distintas escuelas. Cuando mi jefe me explicó el modelo de negocio tan entusiasmado, me encantó. Me gusta eso de intentar revolucionar un sector haciendo las cosas de otra manera y que eso redunde tanto en los estudiantes como en las escuelas. Si ahora reservamos hoteles a golpe de click, compramos billetes de avión a golpe de click ¿por qué no un curso de inglés?

Aquí a la derecha tenéis un banner para acceder a la web. Por aquí ando por el momento si necesitáis cualquier cosa. Haceros fans de la página de Facebook de ESL Explorer en español y así estáis al tanto de las actualizaciones del blog, donde prometo seguir dando consejos y contando la experiencias de marcharte a otro país a estudiar inglés. Seguiré compaginando los dos blogs, el de From Vigo to Vancouver, con entradas más personales, y el de ESL Explorer en español, más profesional, con consejos útiles para los que están pensando en dar el paso de irse a vivir al extranjero.

Saludos a los de allá y a los de aquí. ¡Y a vivir que son dos días!

domingo, 22 de septiembre de 2013

¿Cómo buscar trabajo en Vancouver?

Tanto en Vancouver como en cualquier sitio, lo que recomiendan en todos los seminarios de búsqueda de empleo es ser proactivo. Siempre salen con el dato de que el porcentaje de empleos que se consiguen a través de anuncios de trabajo es ridículo. Que la mayor parte de las ofertas laborales no se llegan a publicar, y que tienes que ser tú el que dé el primer paso dirigiéndote a las empresas que son de tu interés y creando una red de contactos en tu sector.

Yo creo que la idea es motivarte a ser proactivo y está bien, pero no creo que, por ejemplo, solo un 20% de trabajos se lleguen a anunciar (no me acuerdo exactamente de la cifra). Me parece un poco exagerado, pero quien sabe. En Vancouver la búsqueda de trabajo es igual que en cualquier sitio. Visitar diariamente varias webs para ver las ofertas disponibles. Buscar las empresas que pueden ser de tu interés y enviarles un email con tu cv y tu carta de presentación. Conseguir una red de contactos a través de Linkedin. Presentarte directamente en hoteles y restaurantes…


Después, ten en cuenta que el CV, o resumé, como le llaman aquí, es bastante diferente al español. Aquí se elimina cualquier tipo de información que pueda ser discriminatoria. Entiéndase, edad, sexo, estado civil, fotografía… Y además de la formación y la experiencia le dan bastante importancia al tema de las skills -habilidades o destrezas que pueden ser útiles para tu trabajo y que te diferencian de los demás-. Si googleas en internet encontrarás ejemplos de “Canadian resumé”. Además, en función del tipo de trabajo al que aspires, deberías tener un CV diferente. Por ejemplo, un CV para un puesto de trabajo relacionado con tus estudios, y otro para puestos más básicos en hoteles o restaurantes.

Por otro lado, aquí la carta de presentación o cover letter es necesaria. Deberías hacer una para cada oferta laboral. La cover letter sirve para resaltar tus puntos fuertes para ese trabajo. Intenta destacar lo que te puede diferenciar del resto. Lee bien lo que piden y valoran en el anuncio e intenta hacerlos encajar con tus puntos fuertes. También puedes explicar de forma general tu trayectoria profesional e indicar por qué estás interesado en ese trabajo en concreto. En internet encontrarás ejemplos y consejos.

Entre las webs de búsqueda de empleo, las más utilizadas en Canadá son www.craiglist.ca, www.kijiji.ca, www.monster.ca, www.workpolis.ca, www.jobbank.ca y www.careerbuilder.ca.  Además, tienes una web del Gobierno muy útil para conocer las condiciones laborales y los derechos como trabajador en British Columbia: http://www.labour.gov.bc.ca/esb/.

Yo empecé mi búsqueda de empleo sondeando un poco las ofertas que me podían interesar. Escribiría a unas cinco y me llamaron para entrevista de dos. En unos días os comento como me fue.

Mientras tanto, por si todavía no lo habéis visto en la página de Facebook de From Vigo to Vancouver, os dejo un vídeo gracioso con los topicazos vancouveritas, para que os vayáis preparando si pensáis venir aquí... :P

sábado, 7 de septiembre de 2013

¿En serio hay que trabajar?

El verano se acaba y el curso de inglés también. Los estudiantes de español fueron a menos durante el buen tiempo. Lazy Canadians! Solo me queda el primero y el más aplicado, pero me alegra mucho ver cómo ya es capaz de describir personas, presentarse o mantener pequeños diálogos. Es tiempo de empezar a plantearse como afrontar la etapa laboral de mi estancia en Vancouver.

Cuando contratas un programa de estudio y trabajo en todas las escuelas tienes la opción de que te busquen ellos el curre, bien directamente o bien a través de una agencia, o de hacerlo tú por tu cuenta. La primera opción, por supuesto, conlleva un desembolso que suele rondar en torno a los 600$. Mucha gente se decanta por ella porque creen que conseguirán algo mejor, aunque yo no lo creo. Y tienes dos opciones, o bien un trabajo pagado en el campo de la hostelería con el salario mínimo (10,25$ la hora o 9 si es un establecimiento que venda alcohol) más propinas (que aquí son obligatorias) o unas prácticas relacionadas con tus estudios no remuneradas.

Si una entrevista de trabajo es complicada, imaginaros en inglés

Como os comentaba, yo no creo que sea necesario contratar ese servicio. Si lo que quieres es ganar dinero, gastarte 600$ de un plumazo duele, y si lo que prefieres son prácticas, ¿por qué no buscarte la vida e intentar conseguir algún tipo de remuneración y hacer algo que realmente te interese? Al fin y al cabo, somos españoles, estamos acostumbrados a lidiar con un paro de más de un 50% en el sector juvenil y de cerca de un 30% en la población total… En Vancouver está en el 6,6% y aquí quien más y quien menos va encontrando trabajo.

El campo de la hostelería está copado por extranjeros. Es la forma más fácil de conseguir el primer curre y ganar dinero. Las principales barreras, el nivel de inglés y no tener experiencia en Canadá. Si consigues el primer trabajo después te rifarán. Conocer a gente ayuda mucho. Tener cierto nivel de inglés es necesario para cualquier cosa. Piensa que la entrevista será en inglés y que aunque tengas que fregar platos tendrás que comunicarte en inglés. Otra opción igual más sencilla son las cadenas de comida rápida mexicana, donde suelen preferir gente que hable castellano. Y cuando hablo de la hostelería no me refiero exclusivamente a camarero. Como os decía, no controlar el idioma es un problema, por lo que lo más habitual es empezar como friegaplatos o recogevasos. Como veis, hay toda una especialización… :P

Lo más habitual en hostelería es empezar de friegaplatos

Si consigues trabajar 40 horas te puedes sacar fácilmente unos 1.000$ cada dos semanas, que es como suelen pagar, aunque lo más habitual es trabajar menos. Eso sí, aquí las horas que curras, las cobras. Eso de cobrar por hora trabajada me parece uno idea estupenda que deberíamos copiar en España, ya veríais como se acababa con esa mala costumbre de calentar la silla en vez de ser más eficientes.

Pero que la hostelería sea el trabajo más habitual no quiere decir que no puedas trabajar en otra cosa relacionada con tus estudios. Todo depende de ti, de tu experiencia, tus aptitudes, que te sepas relacionar, que estés en el sitio adecuado en el momento preciso… Y de ser humildes y ser conscientes de que aquí hay que empezar por abajo. Eres un inmigrante y tus condiciones laborales siempre van a ser peores que las de un canadiense. Tampoco podrás competir con ellos. Pero afortunadamente, nosotros hablamos el segundo idioma más hablado en América y el tercero del mundo. Y eso lo hacemos mejor que nadie. Ahí no nos gana ningún canadiense, así que hay que aprovecharlo, porque hay empresas que trabajan con Latinoamérica y buscan gente que hable español.

Para trabajar en Canadá necesitas un visado de trabajo y un número de la seguridad social, que aquí llaman SIN (Social Insurance Number). Para conseguir el visado lo más fácil es solicitar la Working Holiday Visa, cuyas plazas para España salen una vez al año y se agotan en nada, o a través de un programa de estudio y trabajo, que es el que tengo yo.

Típica escena de funcionarios españoles haciéndose los locos

El número SIN te lo dan al momento y ya puedes trabajar, aunque la tarjeta te la envían a casa en un plazo de un mes. Yo fui a una oficina que hay en el Sinclair Centre (757 West Hastings Street, suite 125). Y como siempre, una forma de trabajar muy diferente a la del funcionariado español. Nada de caras largas y malas contestaciones. Todo lo contrario. Un hombre muy amable y sonriente me pide el pasaporte y el visado de trabajo, y tras felicitarme por la sonrisa Profident de mi foto del pasaporte, teclea los datos en el ordenador, me llama por mi nombre y me pide que espere un momento sentado en una silla.

Nada de coger número y volverse loco mirando una pantalla. Cada varios minutos se levanta un funcionario de su mesa, se acerca a la sala de espera y va llamando a la gente por su nombre de pila, lo que tiene su mérito por la mezcla de nacionalidades que podía haber allí. Luego te acompaña a su mesa te invita a sentarte, te pregunta algún dato más, como los nombres de tus padres, y en unos minutos te vas con una carta donde ya tienes tu número de la seguridad social y con una sonrisa por lo bien que te han tratado.


¡Y ahora a buscar trabajo!