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sábado, 18 de mayo de 2013

15 días: creando una rutina

Quince días en Vancouver y todo va siguiendo su curso. Por el momento me voy adaptando bastante bien. Me despierto en torno a las 6.30, aunque mi despertador está puesto para las 6.50. La luz no me deja dormir. No hay persianas en mi habitación. Tan solo unas cortinas oscuras, pero demasiado finas, por lo que atenúan la luz, pero la dejan entrar igualmente.

El tupper más habitual para el luch son las sobras de la cena anterior

Para desayunar puedo coger lo que me apetezca de la cocina, que aunque un poco revuelta y desorganizada está bien surtida. Ya he conseguido adaptar mi spanish breakfast: Un tazón de leche con un sucedáneo de Cola Cao y cereales. Después a veces algo de fruta o zumo. A las 8.00 horas tengo que estar saliendo de casa, pero antes preparo mi lunch en un tupper. También puedo coger lo que quiera. Normalmente, las sobras de la cena anterior. A veces algún sándwich o una ensalada de lo que encuentre. Lo difícil es saber qué hay en las dos neveras de la cocina y en la otra del sótano. Y saber qué es cada cosa. Tienen montones de botes de productos chinos y muchísimas salsas, que no sé cómo utilizar. También me suelo llevar un plátano, que tienen siempre, y un refresco.

Después a las 8 comienza la caminata hacia la escuela cargado con la mochila del cole con los libros y el tupper de la comida. El recorrido andando de casa a la estación y de la estación a la escuela ya está controlado. Los 25 minutos en el skytrain son bastante insufribles. A esa hora está repleto y nunca hay asiento libre. Estamos como en una lata de sardinas, con la bolsa entre las piernas y el móvil en la mano porque es el momento de guasapear con España. También en los descansos entre clase y clase, que son de 15 minutos.

Una vista desde el puente de Cambie, con la esfera del Science World

Finalmente, como solo quedan dos semanas para cambiar de clases, voy a continuar en las que estoy y pedir después cambio para listening por las tardes. Noto que es donde tengo más carencias. Pero todavía queda mucho tiempo por delante, así que con calma.

Al salir de clase, antes de volver para casa, aprovecho para ir conociendo sitios nuevos, hacer recados o quedar con gente. Sí, españoles y, hasta gallegos, que los hay. Aunque la premisa es no juntarse con ellos para evitar hablar español, uno necesita saber que puede contar con el apoyo de alguien que te entiende y está en tu misma situación. Repito, no es solo el idioma. La idiosincrasia es distinta. La forma de ver las cosas es distinta. Y tener a mano a alguien que te entiende, aunque lo conozcas de dos días, es un alivio. Además, el hecho de haber tomado la decisión de venirnos ya es un punto en común muy fuerte.

Zonas verdes y edificios enormes conviven en armonía en Vancouver

Después el regreso a casa vuelve a ser otro agobio, aún peor, porque el camino a casa en New Westminster es cuesta arriba. Pero, lo bueno es que en el metro se va mejor. Hay menos gente y se puede ir sentado.

En casa estoy muy bien. Me gusta saber que tengo un sitio en el que estoy cómodo y seguro. Normalmente se cena a las 8 o un poco antes, bastante tarde para ser Canadá. Antes debería aprovechar para estudiar, pero por el momento tampoco he tenido mucho tiempo. Últimamente he tenido que hacer gestiones varias. Ya he solicitado el visado de trabajo. Finalmente on line, porque así me llega antes. Por correo ordinario me tardaba dos meses y medio y así espero que solo algo más de un mes, tal y como leí en la web. También ya he preparado mi primera clase de español. Sí, este domingo tengo mi primer estudiante. Es una clase de prueba. A ver si me luzco y ya establecemos una rutina semanal.


Mi primera mazorca con carne en salsa barbacoa, excesivamente dulce

En la cena aprovecho para practicar inglés. En la casa hay buen ambiente. Estudiantes de inglés solo estamos un chico chino muy jovencito, que es el peque de la casa, y yo. Los otros dos huéspedes son canadienses. Uno trabaja y el otro es un señor jubilado de la ciudad de Victoria que está haciendo un curso sobre deporte cerca de la casa. Aunque cuando hablan entre ellos me pierdo, sí que se interesan y a veces hacen esfuerzos por integrarme en la conversación y entenderme.

También he ido a correr un par de veces por la zona. Y me he perdido, claro, pensando en las musarañas. Pero preguntando he vuelto a casa sin problema. La gente es muy agradable y te ayuda encantada. Hasta la mayoría acaban preguntándote de dónde eres e interesándose por España. Me gusta New Westminster. Es muy tranquilo, con parques y zonas para practicar deportes, pero también con varias zonas con restaurantes internacionales y alguna cafetería. Ayer, por ejemplo, fui a cenar a un tailandés.

Mi hogar en New Westminster, una casa centenaria hecha en madera

Todavía no sé qué hacer para el próximo mes. Por un lado, todo el meollo está en donwtown y no tendría que perder tanto tiempo en viajes cada día. La idea de salir de casa y moverte en bici o poder ir a correr por Stanley Park es muy apetecible. Pero por otro, tampoco he visto nada interesante en internet y yo valoro bastante la casa como para malvivir hacinado en cualquier cuartucho, porque en downtown los precios de las habitaciones buenas se disparan. Además aquí no me tengo que preocupar por nada. Tan solo de mantener mi cuarto ordenado y colaborar recogiendo platos, porque de la comida y de la limpieza de la casa se encarga la pareja, lo que me permite aprovechar el tiempo con otras cosas.


No sé, a no ser que encuentre algún chollo en las próximas semanas, creo que seguiré en New Wenstminster un poco más, mientras me sigo haciendo a la ciudad. Cuanto más la voy conociendo, más me va gustando y me siento poco a poco uno más.

martes, 7 de mayo de 2013

Las primeras impresiones

Tercer día en Vancouver y me voy haciendo a la ciudad poco a poco. Hoy tuve mis primeras clases, ya que ayer fueron las pruebas de nivel: una de gramática y otra de comunicación oral. En comunicación oral me pusieron en el nivel 9 y en gramática en el 14. Hay 15 niveles, así que creo que no está nada mal. Estos meses estudiando inglés han dado sus frutos. La escuela es bastante grande. De hecho, te dan un mapa para que puedas localizar las aulas. Tiene wifi y cuenta con una zona de ordenadores que puedes usar sin problema. También tiene una zona comedor con muchos microondas y un vertedero. La gente suele comer allí.

Yo estos días he preferido salir y airearme un poco. La verdad es que por ahora me siento un poco fuera de lugar entre tanto adolescente. Además, está haciendo mucho calor y apetece sentarse en el parque.

La mayoría de los rascacielos tienen un color azul agua

Vancouver es muy tranquilo. Aquí el espacio sobra, así que las calles son inmensas, pero apenas hay tráfico. No se nota ni de broma el ajetreo que puede haber en una ciudad europea. No hay estrés. Da sensación de ciudad de vacaciones, pero aquí parece que es sencillamente estilo de vida.

Para ir a clases tardo unos 45 minutos. Diez minutos desde mi casa a la estación de skytrain, 25 de viaje en el skytrain y otros 10 caminando hasta la escuela. En vez de metro, hay skytrain. Yo pensaba que sería una especie de tren de cercanías y que podrías ir cómodamente sentado, pero es como un metro que va por la superficie. Así que en horas punta nada de ir sentado cómodamente leyendo. Ya tengo el bono mensual de dos zonas. Puedo coger cualquier transporte sin pagar nada dentro de esas dos zonas: autobús, skytrain o seabus, que son los barcos que te llevan a North Vancouver. Aún no los utilicé, pero me imagino que serán parecidos a los que cruzan la ría de Vigo para ir a Cangas.

En el centro de la ciudad hay este huerto urbano

Sigo sin teléfono canadiense ni cuenta bancaria. Para el teléfono, en la agencia me han aconsejado Wind, con una tarifa de 30 dólares incluye llamadas ilimitadas para toda la provincia, mensajes de texto e internet ilimitado. Pero también me han advertido de que la cobertura no es muy buena fuera de la ciudad. En mi homestay me dicen que va muy mal, que mejor coja Fido. Sale algo más cara. Por 39 dólares tendría mensajes, 400MB de internet, llamadas por la noche y fines de semana y 450 minutos fuera de este horario. En ninguno de los casos exigen permanencia ni cuenta bancaria. Te descuentan la cuota mensual directamente en la tarjeta de crédito.

En cuanto al banco, en Uvanu me han hablado de una cuenta para estudiantes en Scotiabank que no te cobra comisiones, pero todavía no he ido a preguntar.

Una de las principales avenidas del centro

En la homestay sigo contento. La única pega que le veo es que queda un poco lejos, pero la comida está muy bien y se preocupan de facilitarte las cosas y ayudarte, lo que se agradece mucho cuando acabas de llegar a un país nuevo en el que no conoces a nadie. El domingo nos fuimos todos a la playa. Me llamó la atención el color del mar. Nada de azul verdoso. Sino un negro muy poco apetecible. En cualquier caso, casi nadie la tocaba. El agua estaba fría, pero tampoco mucho más que lo que puede estar en las Islas Cíes (Vigo). La arena también oscura, aunque sin llegar a ser tan negra como en algunas playas de Lanzarote. También sorprende ver la cantidad de troncos enormes que hay en la arena.

La Wreck Beach, con las montañas nevadas al fondo
Los troncos ya forman parte de la decoración de la playa

Hoy después de las clases he dado un paseo hasta Stanley Park y a la English Bay Beach. Me ha encantado. Dan ganas de irse a vivir a esa zona para salir a correr y a andar en bici al lado del mar. Os dejo unas imágenes, porque merecen mucho la pena.

La gente aprovecha el sol para descansar en el césped
La English Bay es una de las playas más concurridas
Un paseo bordea el Stanley Park al lado del mar
Mamá ganso también aprovecha para pasear a sus niños

domingo, 5 de mayo de 2013

Padeciendo el jet lag…

Son las tres de la mañana y me acabo de despertar. Por aquí no se escucha ni un alma. Todos duermen. Ayer me quedé dormido sobre las 6 de la tarde. No aguanté ni hasta la cena.

Fue un día intenso. Me levanté a las 6.30 en Londres, en un hotel cápsula que hay en el Aeropuerto de Gatwick. Me duché y me fui a facturar la maleta grande. Aunque el avión salía a las 9.20 ya había una cola enorme en los mostradores de Air Transat. Cuando facturé me volví por las cosas al hotel y me dirigí a la puerta de embarque. No me atreví a pararme a desayunar, porque parecía que todo iba muy rápido. E hice bien porque no me sobró el tiempo. Me cogí un zumo por el camino y ese fue mi desayuno.

La ruta aérea de Londres a Vancouver pasa por Islandia y Groenlandia

Air Transat me sorprendió para bien, pero lo dejaré para otro post. El avión recorrió toda Inglaterra y Escocia. Luego se dirigió hacia Islandia, que aunque en español viene de la palabra “isla”, en inglés procede de la palabra “hielo”, Iceland. También sorprende la diferente traducción del nuevo destino, Groenlandia, que en inglés significa “tierra verde”, Greenland. Vamos, que nunca tan al norte había estado. Después entró en Canadá por el noreste y la cruzó hasta el suroeste y, tras 9 horas y media, llegamos a Vancouver.


En inmigración me topé por primera vez con la burocracia canadiense. Un solo oficial para atender toda una cola de visados de estudio y de trabajo. Y el proceso tardaba lo suyo. Unos 10-15 minutos con cada persona.  Y mi maleta todavía en la cinta y, supuestamente, mi hoster esperándome en el aeropuerto. Ya me temía que mi maleta estuviera después desaparecida o que mi hoster se volviera a casa al no saber nada de mí.

Las montañas nevadas bordean todo el área del Gran Vancouver

Pero no. Finalmente mi maleta me estaba esperando ya fuera de la cinta, y mi hoster tras cruzar la puerta de llegada. Aunque me había enviado una foto, al principio no estaba seguro de que fuera él, porque me debió de haber enviado una de cuando tenía 10-15 años menos… Hacía muy buen día, mucho sol, aunque no noté que hiciera mucho calor hasta unas horas después. ¡El día más caluroso que he tenido este año ha sido en Canada!


Un amigo jubilado nos vino a buscar en un mini-coche, aunque entramos todos y las maletas. Este, aunque nacido en Maniatoba (Canadá), era de origen francés. Ambos me parecieron muy agradables desde el principio. Y me sorprendió que les entendiese bastante bien. Y ellos a mí. El acento canadiense es bastante más claro que el británico. Nos dirigimos rumbo a New Westmister, donde me esperaba mi nuevo hogar, a unos 20 kms. del centro de Vancouver.

Esta "copia" del puente de Rande (:P) es el más grande de Norteamérica

La habitación no me gustó nada al principio. Muebles muy viejos, cada uno de su padre y de su madre, aunque con mucho servicio para colocar cosas. La colcha horrorosa y la cama de la época de la polca. Nada que ver con la que había visto en fotografía, aunque ya me habían avisado en el último momento que iban a cambiar los muebles. Supongo que uno de sus otros inquilinos los reclamó al quedar libre la habitación… Pero, bueno, estaba allí, agotado, y no me apetecía dar vuelta atrás.

Además, mi hoster por el momento me cae bien. Muy amable y servicial. Se preocupa por que me sienta a gusto y era un poco lo que quería. No conozco a nadie aquí y parece querer ayudarme a integrarme. Así, por ejemplo, más tarde vinieron unos amigos y nos fuimos a tomar café a la terraza de un ático de una pareja que vive cerca. Este sí que muy moderno y chulo, donde saqué estas fotos. Me sentí como uno más. Muy amables todos. La mayoría llegaron a Canadá hacía años. El último, un alemán, que llegó hace unos cinco años. También otro de Hong Kong, al que me costaba entenderle cuando hablaba. Pero era normal. Estaba demasiado cansado y ya saturado de tanto inglés. En España ya eran horas de dormir.


Aquí mucha gente prefiere escalar picos como este en vez de la playa

Después un paseo por el barrio/pueblo/ciudad. No sabría como definirlo. New Wensmister es el municipio más antiguo que pertenece a la mancomunidad del Gran Vancouver, con casas de más de cien años. De hecho, donde yo vivo, los tiene. Todo muy tranquilo. Casas muy chulas y jardines muy cuidados con mucho tulipán. Pero en ese momento no estaba yo para disfrutarlos. Necesitaba irme para casa y descansar. Desde las seis no sé nada de lo que pasa fuera de mi habitación. Ni siquiera conozco a los demás inquilinos ni a mi otro hoster. Y ahora todos duermen.

jueves, 2 de mayo de 2013

Cosas que hacer antes de irse

A un día de empezar mi viaje y pendiente solo de ultimar la maleta, ajustándome a los kilos permitidos por las aerolíneas, es momento de hacer un repaso de lo que hemos hecho antes de marcharnos. Aunque algunas son muy lógicas, pueden servir de ayuda a cualquiera que esté en la misma situación.



Billetes de avión. Lo mejor es comparar precios y rutas posibles en un buscador como Skyscanner. Comprar billetes solo de ida son prohibitivos en compañías convencionales. Compensa comprar ida y vuelta y pagar después el suplemento de cambio de billete (unos 120-150 euros). Pero existe una compañía lowcost canadiense que sí que lo permite al mismo precio: Air Transat. Al final me decanté por esta opción. Voy con Vueling desde A Coruña a Londres. Hago noche en Londres. Y allí cogeré mi vuelo con Air Transat directo a Vancouver, de 10 horas. En total me sale por unos 500 euros. Ya os explicaré más sobre vuelos en otro post. Más info sobre Air Transat aquí.

Estancia en Londres. Tras buscar en varias webs, reservé en Booking un hotel que está en el propio aeropuerto de Gatwick, Yotel, desde donde me sale el avión. Lo definen como un hotel cápsula tipo japonés. En la foto se ve muy futurista y funcional. Me costó 50 euros y tiene wifi gratis.

Traslado del aeropuerto de Heathrow a Gatwick. Como tengo tiempo, lo haré de la forma más barata, con Easybus. El billete más gastos de compra de tarjeta solo me costó 2,50 libras. A ello hay que sumar un billete de metro desde Heathrow hasta Earls Courts, desde donde salen los autobuses. Explican como llegar en la propia web de Easybus. La opción directa es con National Express, pero el billete cuesta 25 libras.

Contratar curso de inglés. Tras buscar en internet y contactar directamente con bastantes escuelas y agencias, encontré una oferta increíble en una de las escuelas más grandes de Vancouver. Un programa de estudio y trabajo (24 semanas clases de inglés y 24 semanas con posibilidad de trabajar para poner en práctica el inglés) en VEC. No obstante, al final lo contraté a través de una agencia canadiense, Uvanu, donde me atendió un chico español. El precio resultó ser el mismo y a mayores me ofrecían asesoramiento y varias facilidades para contratar allí un teléfono y cuenta bancaria. Más info sobre estudiar inglés aquí.

Solicitar visado de estudios y trabajo. Como andaba justo de tiempo lo hice on line y me costó bastante. Los aplicativos canadienses son complicados de cuidado y no conseguía llegar a la página de pago. Menos mal que me echaron un cable en la agencia… A las tres semanas me llegó la carta que tengo que entregar en la frontera para que me concedan el visado de estudios y si hay suerte el de trabajo. Sino tendré que solicitar el visado de trabajo desde Canadá. Más info de cómo solicitar el visado aquí.

Contratar seguro médico. Es obligatorio en Canadá, porque no tienes derecho a la sanidad pública. Abordaré el tema en otro post. Yo al final me decanté por uno canadiense, Guard.me. A través de la agencia me salió bien de precio (más barato que a través de la escuela) y las prestaciones son mejores que los que hay desde España, aunque algunos, como Ocaso Oro, son más baratos.

Buscar homestay: Creo que para el primer mes estar con una familia es la mejor opción. Me da mayor seguridad y te facilita las cosas. Después ya veré si busco una habitación en piso compartido por el centro. Aunque en la agencia me ofrecieron varias posibilidades sin previo pago, al final me decanté por una familia con la que contacté previamente a través de Craiglist y me dieron buen rollo. Me van a buscar sin coste al aeropuerto y no tuve que pagar nada por adelantado.

Carné de conducir internacional. Te lo hacen en Tráfico al momento con una foto. Cuesta algo menos de 10 euros. Tras leer en foros no me queda claro si es necesario o no para conducir en Canadá, pero por lo que cuesta lo hice por si acaso. En cualquier caso, tiene que ir acompañado del español. Y su vigencia allí creo que es de seis meses para estudiantes y turistas y de 3 meses con visado de trabajo, pero hay que confirmar.

Activar el DNI electrónico. Me compré un lector de tarjetas, instalé los programas necesarios y fui a la Policía a activar mi DNI con una contraseña. Puede ser útil desde Canadá para temas de burocracia y no cuesta nada.

Comprar maletas. Como las compañías ponen restricciones, hay que maximizar. Buscar la maleta que mejor se ajuste a esas restricciones y que pese menos. Y como los precios de las maletas me parecen desorbitados. Al final, la grande una Sansonite comprada en el Outlet de Vila do Conde en Portugal, y la pequeña en Carrefour. Cuidado con las medidas si viajas con Airtransat, ya que solo permite maletas en cabina de hasta 51 cms. Y lo habitual es hasta 55 cms.

Traducir el perfil de Linkedin a inglés. Puede ayudarte a buscar trabajo.

Fotocopia de los títulos. Como en Canadá pasan bastante de lo que hayas estudiado fuera del país, no voy a llevar los títulos originales. Llevaré solo fotocopias.

Liberar teléfono móvil. Si ya no tienes permanencia y quieres utilizar tu móvil en Canadá, puedes liberarlo llamando a atención al cliente de tu compañía. En Vodafone me cobraron unos 7 euros. Ver más info sobre móvil aquí.

Pasar contrato de móvil a prepago. De esta forma conservaré el número de teléfono para la vuelta (sí, voy a volver!) y en el caso de que tenga que consultar algo en la tarjeta también podré. Tan solo tengo que recargar seis euros cada seis meses. Sino se cancela. 

Medicamentos. Hacer un pequeño botiquín con los medicamentos que sueles utilizar: ibuprofeno, aspirina…

Dinero canadiense. Aunque normalmente no soy partidario de cambiar el dinero aquí, porque es más caro. En esta ocasión sí que voy a llevar  algo cambiado. El vuelo será largo y no sé si admitirán euros para pagar, ya que sale desde Londres, así que mejor voy a lo seguro. Ver más info sobre dinero aquí.

Comprar adaptadores. Aquí los enchufes de corriente son diferentes. Yo no lo hice y aquí me costó más de 20CAD comprar solo uno. Solo encontré un juego de adaptadores de viaje, y claro, del set, solo uno nos sirve a nosotros. Traerte un ladrón de España también te soluciona mucho, porque con un adaptador tienes cinco o seis enchufes.