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miércoles, 17 de julio de 2013

¿Cuántos años tienes?

¿Cuántos años tienes? Es la pregunta maldita que me hacen mis compis de escuela. Y después la reacción a mi respuesta... “Ohh! So old!” Con ese “Ohh” largo que pronuncian los asiáticos de forma tan expresiva cuando se sorprenden...

Y es que mi edad, 36 años, no es la más usual de las personas que vienen a Vancouver a aprender inglés. Es cierto que sí que hay algún japonés jubilado, algún chino emigrante que lleva años viviendo en Vancouver pero que aún está pez con el idioma o españoles como un servidor que salen del país en busca de nuevas oportunidades, pero la mayoría son jóvenes en torno a los 20 años, que todavía están estudiando en la universidad o lo van a hacer. Ahora en verano incluso comparto clase con algún teeneger de 15 años...      

Aquí tenéis un vídeo promocional de la escuela, donde se ven las instalaciones y el ambiente:



Y, claro, aquí paso casi siete horas al día. Y algo se tiene que pegar. Yo no me veo a mí sino que a quien veo es a ellos, por lo que no es de extrañar que, como le he dicho a una amiga al preguntarme por mi edad, cada vez estoy más joven. Y es que venirte a estudiar inglés, te rejuvenece, te hace volver a años atrás cuando tu vida consistía en decidir qué querías ser de mayor. “¿Qué vas a hacer cuando se te termine la visa?”, es lo que nos preguntamos aquí.

Cada día conoces gente diferente, tanto en la escuela como fuera de ella. Ayer tomé un café con un iraní, que me contaba lo mucho que añoraba su país y lo bien que vivía allí (ese país que desde Europa vemos casi como si fuera el infierno). Anteayer estuve hablando con un compañero de clase de Arabia Saudita, un chico de 20 anos con un look occidental muy informal, explicándome que incluso en Vancouver rezaba 5 veces al día y lo que significaba para él la religión. Y otro día, después de una presentación, una compañera de Taiwán me leyó los rasgos de la cara para hablarme sobre mí, mi pasado, mi presente y mi futuro… Y no la vi nada desencaminada.

En cada clase tenemos un mapamundi y otro de Canadá. El mundo es muy grande, ¡sí señor! Y creo que en Europa pecamos de eurocentrismo. No vemos mucho más allá del Mediterráneo. Latinoamérica también me parece cada vez más atractiva. Vancouver está llena de brasileños, de brasileños ricos, como me comentaba hace unos días una brasileña. Curiosamente son brasileños blancos, muy blancos, incluso rubios y pecudos. Brasileños que miran a Europa de tú a tú, o incluso por encima del hombro. Nada que ver con el estereotipo de brasileño/a mulato/a meloso/a que tenemos en España. Y es que, por lo visto, en Brasil la diferencia económica entre blancos y negros desgraciadamente todavía debe de ser muy grande.

En fin, que me encanta esta sensación de sentir que el mundo es tan grande y tan diverso, de cambiar los estereotipos que tenía, de sentir que hay muchas puertas abiertas y de que vuelvo a tener 25 años. Sí, esa es la edad que me echó un compañero japonés hace unos días (lo que tiene más mérito, porque los asiáticos parecen mucho más jóvenes de lo que son). ¿Por qué no? Con la ventaja de tener una trayectoria detrás y mucha más experiencia.

miércoles, 15 de mayo de 2013

La vuelta al cole: en VEC

Tras una semana de clases creo que ya es momento de contar las primeras impresiones de la vuelta al cole. Vancouver English Centre (VEC) es una de las escuelas de inglés más grandes de Vancouver. De hecho, el primer día te dan un mapa para poder ubicarte y la verdad es que sí que es necesario al principio. Está ubicada en un sótano de Yaletown, cerca de la zona comercial de Vancouver. La entrada es muy cutre y la cartelería no ofrece una gran imagen de la institución (creo que pasa mucho en Vancouver; los escaparates son bastante pobres), pero por dentro las instalaciones están bastante bien. Hay unas 50 aulas, un amplio comedor con una docena de microondas, zona de ordenadores, una pequeña cafetería y hasta dos salas de rezo para musulmanes, una para hombres y otra para mujeres

Esta es la imagen de la entrada de VEC: cutre, cutre

El primer día te hacen dos pruebas de nivel. Una escrita para conocer tu nivel de gramática y otra oral, una muy pequeña conversación con un profesor (quizás demasiado breve). Hay 15 niveles de cada. A mí me pusieron en el nivel 14 de grammar, por la mañana, y en el 9 de speaking, por la tarde. Mi inglés es muy medio, así que me sorprendió bastante. El nivel del alumnado no es muy alto. También hay muchas otras opciones que puedes combinar en función de tu nivel y que agrupan en tres secciones: inglés general, inglés de negocios e inglés académico (para los que quieren matricularse después en la universidad).

Cada uno de estos cursos dura 4 semanas, así que cada mes podré elegir asignaturas como por ejemplo marketing, cultura pop o preparación de exámenes como el IELTS. Los viernes por la tarde también hay otro tipo de clases más lúdicas. Yo me he apuntado en unas sobre búsqueda de empleo, que no es que sea lo más divertido, pero me vienen bien.

Zona de comedor y de reuniones varias

Como hay tantas asignaturas, los profesores también son bastantes. Si no estás contento puedes cambiar por otra materia de tu mismo nivel, aunque tienes que dar tus razones. Sé de gente que se ha cambiado sin problema y otra a la que no le han dejado… A mí me han tocado dos teachers bastante curiosos. El de la mañana enciende y apaga continuamente un ventilador que tiene a su lado. Eso sí, mientras hacemos ejercicios nos pone música y es bastante buena. El de la tarde es un fricky. Es el que se quita los zapatos y se pone a dar la clase descalzo. Este último no me encanta, pero por el momento sigo ahí.

La verdad es que una vez que empiezas a coger confianza con alumnos y profesores la cosa va mejorando. Al principio el shock fue bastante grande. Primero porque la media de edad es muy joven. Para la mayoría de la gente las clases son una escusa para venirse de vacaciones, aunque también hay emigrantes que llevan años en Canadá y tienen un nivel de inglés bastante bajo. Y después está el grupo en el que estamos la mayoría de los españoles (en la escuela me han dicho que somos 5 o 6), que es el de aprender inglés y buscarnos la vida, la mayoría con el programa de estudio y trabajo.

Aquí se produce el momento tuppers a las 12, cada uno a calentar su comida

Por otro lado, el ritmo de las clases me parecía bastante relajado, aunque ahora casi lo prefiero. Son muchas horas. Yo venía de dar clases en España con el método Vaughan, que es mucho más intensivo y productivo. Incide en los fallos que tenemos los españoles. Aquí no. Hay un mix de nacionalidades bastante amplio y las necesidades de unos y otros son muy distintas. En mis clases hay gente de Brasil, Japón, Corea del Sur, Tailandia, China, Arabia Saudí, Ecuador y Alemania. La comunidad más grande en la escuela es la de brasileños, tailandeses, japoneses y coreanos. Europeos, muy pocos, e hispanos tampoco demasiados. En total habrá unos 300-400 alumnos y el número de estudiantes por clase varía bastante. En la de la mañana somos 6 y en la de la tarde 12.

¿Recomendaría esta escuela? Pues es difícil de responder, porque no puedo comparar con otras, pero supongo que dependería del precio.  Tampoco llevo mucho tiempo. Por el momento me parece una escuela normal, ni me flipa ni me parece que sea mala. Lo bueno es que hay mucha variedad de clases y puedes conocer a mucha gente, ya que cada mes cambias de clase y compañeros. Por contra, quizás es más fría. Por lo menos el recibimiento del primer día me ha parecido poco atento para ser una escuela en la que todos sus alumnos son extranjeros, que se encuentran en un país diferente y cuya lengua no dominan.

Los japos fotografían  el encerado, pero no sé cómo logran estudiarlo

Pero para la oferta que me pillé yo sí que estoy contento. Me vine con un precio muy bueno para hacer el programa de estudio y trabajo. Me costó unos 2.000 euros e incluye 24 semanas de curso de inglés super-intensivo (29 horas a la semana). Después puedo trabajar otras 24. Lo estoy pagando mes a mes pero esta oferta terminó en marzo.

Eso sí, ojalá inventasen una especie de píldora que te permitiera hacer una transferencia lingüística al momento...