Esta semana he recibido mi primera carta en Canadá. Bueno,
la segunda. La primera fue la factura del teléfono. Mi banco me ha deleitado
con esta postal:
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Buenísimo el lema de Scotiabank ¡Ya por eso hay que ser cliente! :P |
Además del agradecimiento, el lema me parece genial: “Eres
más rico de lo que piensas”. Los canadienses son amables y atentos por lo
general. Y los bancos canadienses no se podían quedar atrás.
Pero esta postal también cumple otro objetivo. El de
confirmar que la dirección que les di el día que me hice cliente es correcta. Después
tienes que devolverla a la oficina y de esta forma ya empiezan a tramitarte la
tarjeta de crédito. Como veis, en Canadá no se complican mucho y a veces
recurren a procesos muy simples, pero efectivos, sin necesidad de utilizar
grandes tecnologías.
Os muestro el interior de la postal. Sería muy extraño
recibir en España una carta de tu banco escrita a mano, ¿no?
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El tachón es de elaboración propia, pero el texto a mano tal cual |
El día que fui a llevar la postal aproveché para hacer mi
primer ingreso. Como comentaba en el post Contratar una cuenta bancaria al estilo canadiense, retiro el dinero en un cajero
con la tarjeta de EVO, que no me cobra nada, y así me ahorro los 15CAD que cobran en Scotiabank por recibir transferencias internacionales. En el
mostrador donde haces el ingreso, para identificarte te piden que introduzcas
tu tarjeta de débito en un TPV. Marcas tu contraseña y ya te tienen fichado. No
me pidieron otro tipo de identificación. Después te dan un recibo similar al
ticket de una compra.
En la oficina de Burrord, el centro financiero de Vancouver, hay un mostrador de información cerca de la entrada. Una señora muy atenta te
da la bienvenida aunque pases de largo, como ha sido mi caso. A la vuelta, te
agradece la visita y te desea un buen día de una forma muy efusiva. Voy a tener
que volver a menudo, que parece que a la señora le ha hecho mucha ilusión la
visita.
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